Consejos de seguridad para periodistas que investigan historias peligrosas
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20 de Mayo de 2019

Consejos de seguridad para periodistas que investigan historias peligrosas

Una serie de recomendaciones y prácticas que puntuales que compartió el periodista investigativo argentino Hugo Alconada Mon, en el taller que dirigió en San Salvador, durante ForoCAP 2019.
Hugo Alconada Mon, prosecretario de redacción de La Nación (Argentina). Foto: Emmanuel Upegui / FNPI.
Catalina Lobo-Guerrero

Para el periodista de investigación argentino Hugo Alconada Mon hay dos premisas básicas en cuanto a la seguridad de un reportero y a partir de las cuales se pueden desprender una serie de recomendaciones y prácticas puntuales:

La primera es que ninguna noticia vale más que tu vida, la de tu familia o la de tus fuentes. Tu obligación es protegerte y protegerlos.

La segunda es que si vas a meterte a hacer una historia que implica riesgos, tanto en el proceso de reportería como por las posibles consecuencias luego de su publicación, debes prepararte y tomar precauciones. Se trata de ir internalizando medidas de protección y ciertas prácticas que puedes ir incorporando a tu rutina y método de trabajo.

A partir de su experiencia y otros cursos que ha tomado sobre el tema, Alconada compartió algunas recomendaciones y consejos prácticos para los periodistas que asistieron al taller ‘Periodismo de investigación en contextos desafiantes’, que se realizó entre el 14 y el 17 de mayo, en el marco del Foro Centroamericano de Periodismo - ForoCAP 2019.

Primero piensa en ti

  • Lo primero que tienes que evaluar son los riesgos que tú mismo puedes correr al trabajar en esa historia: ¿Las personas a quienes estás investigando son poderosas y peligrosas? ¿Vas a estar manejando información sensible? ¿Qué tipo de consecuencias o implicaciones puede haber si publico esta investigación?
  • ¿Vas a tener que ir a un lugar inseguro que no conoces, como un barrio peligroso o una zona controlada por actores armados? A esos sitios no se puede ir solo. Es mejor entrar con un 'guía explorador': alguien que conozca el terreno, sea local y tenga respeto en esa comunidad.
  • Siempre es conveniente, cuando vayas a entrar a una zona insegura, avisar a tus editores o jefes, a algún colega de confianza a qué horas vas, a qué horas esperas salir, cómo vas a transportarte, con quién vas a ir, etc.
  • Guarda la información que está manejando de forma segura y haz copias. Puedes hacerlo en la nube, pero con servicios de alta seguridad o a través de memorias USB que encripten la información. Hay softwares como VeraCrypt que te permite hacer esto. No dejes información sensible en la redacción. Para ciertas cosas utiliza una cajilla de seguridad, que no esté a tu nombre.

Protege a tus fuentes

  • Muchas veces las fuentes no alcanzan a dimensionar el peligro que corren o pueden correr (amenazas, pérdida de un empleo, ataques violentos, exilio y hasta la muerte). Es tu deber como periodista hablar de manera clara con ellos y aunque insistan en aparecer con nombre y apellido en tu historia, o digan que no temen denunciar de frente, debes juzgar si realmente les conviene porque puedes estar poniéndolos en peligro.
  • Averigua cómo funciona el resguardo legal de fuentes en tu país. ¿Cuáles son los artículos en la Constitución o la legislación pertinente frente a este tema? En algunos países los periodistas pueden ser obligados a revelar sus fuentes ante una investigación judicial, y si no lo hacen puede haber consecuencias penales.

Comunícate de forma clara y segura

  • Establece formas seguras de contactarte con tus fuentes. Enséñales y establece mejores formas de comunicarte contigo, por ejemplo: correos encriptados o chats como Signal, que son más blindados que Whatsapp.
  • Si vas a hablar por teléfono, asume que tú o tus fuentes pueden estar vigilados y pueden estar escuchándote. A veces conviene llamar a tus fuentes desde un teléfono que no sea el tuyo a un teléfono que tampoco sea el de esa persona.
  • También asume que algunas personas puedan estar tendiendo una trampa vía telefónica. Que nada de lo que digas pueda ser usado en tu contra después. Si la conversación se pone rara, si te dicen “¿cómo podemos arreglar esto?”, habla fuerte y claro y corta de manera tajante a tu interlocutor con un: “yo no hago esas cosas”.

Antícipate y prepárate para los encuentros

  • Los encuentros en persona siguen siendo lo mejor para hablar de temas sensibles. Busca un lugar que sea discreto, donde puedas sentirte cómodo. Pueden ser lugares muy públicos, una cafetería o bar, un aula de una universidad, donde ese encuentro pase desapercibido entre tanta gente. A veces conviene que sean lugares más reservados, un salón privado de un hotel o restaurante, incluso, una habitación. Para este tipo de encuentros, planea de antemano y busca la colaboración o complicidad de quienes operan el establecimiento y sepas que son personas de confianza y reservadas.
  • Si una fuente insiste en que se encuentren en un lugar específico, llega más temprano y dale vuelta a la zona. Evalúa si es aceptable o no, si te sientes seguro. Si no es aceptable, llama en el momento y dile que quieres cambiar de lugar. Cambia las reglas del juego.
  • Al entrar en un bar o restaurante, elige la mesa y la silla, que tu espalda siempre esté contra una pared, para que no puedan sorprenderte o espiarte desde atrás. Que puedas ver también quienes entran y salen del lugar. Busca un espacio cerca de una puerta de salida, en caso de que tengas que salir corriendo.
  • En ocasiones es mejor ir acompañado a una cita, pero para que la fuente no se sienta nerviosa, es mejor que tu acompañante se siente en otra mesa, o que incluso no los vean llegar juntos.
  • Al encontrarte con alguien o entrar a un lugar, está pendiente de lo que indican los ojos y las manos de la gente ahí. ¿Te miran a los ojos o esquivan la mirada? ¿Tienen las manos limpias o están escondidas debajo de la mesa o dentro de una chaqueta?

Muévete de manera inteligente

  • Si vas andando en la calle, mantén la premisa de los 20 metros. Nadie ataca desde lejos. Si ves que alguien está recortando la distancia, si se cambia de vereda o de acera para acercarse, cambia tú también y acelera el paso.
  • Una manera de anticipar posibles riesgos es conocer bien el lugar a donde te diriges. Hoy se puede buscar en Google Maps cuál es la comisaria mas cercana, el hospital, una estación de gasolina u hotel más cercano a donde puedas llegar y cuánto tardarías en llegar allí si tienes que huir.  
  • Si estás en extremo peligro o enfrentando un ataque, no grites “socorro” o “ayuda”. La gente tiende a huir en vez de correr a ayudar. Es mejor gritar “fuego” o el nombre de una persona.  
  • Si vas a utilizar tu auto para ir a una cita riesgosa, escoge bien el lugar donde vas a estacionarlo. Que sea un lugar iluminado, de fácil salida. Al terminar el encuentro, dirígete rápido a tu auto, ten la llave en la mano y arranca apenas puedas.Trata de no parar en el trayecto de regreso, si ves que se aproxima una luz roja, ve disminuyendo la velocidad. La idea es siempre estar en movimiento. Y no pongas nada valioso en el asiento del copiloto.
  • Si te tratan de cerrar, si te tratan de chocar, de pinchar o te tiran piedras para romper el vidrio, trata de seguir. No pares ni te bajes.
  • Si te das cuenta que te siguen, no aceleres o frenes, sigue a la misma velocidad. No los alertes a ellos que ya te diste cuenta de la situación. Busca entra al primer lugar concurrido que encuentres: una estación de servicio, un centro comercial.

Protege a tu familia

  • Jamás te des citas con tus fuentes en los lugares que frecuentas con familia y amigos.
  • No subas información de tus hijos, parejas, padres y hermanos, de tu círculo más cercano a tus redes sociales. Por allí pueden encontrar una manera de llegar a ellos, y de hacerles daño y hacerte daño. No quieres que a tus seres queridos les hagan bullying en línea por las cosas que publicas.
  • En casos extremos, establece un plan de emergencia con tu familia y amigos. Utilicen teléfonos alternativos. Que sepan a donde pueden huir y a donde deben acudir en caso de un ataque o retaliación.
  • El burn out o el estrés de ciertas investigaciones o trabajos periodísticos pueden tener unos costos muy grandes para tu salud mental, bienestar y el de tu círculo más cercano. Hay que estar alerta ante ciertos síntomas como irritabilidad, insomnio, depresión, enre otros, y buscar ayuda de profesionales para aprender a manejar la presión.

Sobre el maestro

Hugo Alconada Mon es prosecretario de redacción de La Nación en Buenos Aires. Se ha especializado en investigaciones sobre corrupción, lavado de activos y fraude corporativo. Es autor de cuatro libros (y vienen dos más en camino). Por sus reportajes y trayectoria periodística ha ganado varios premios: Adepa (2000 y 2012), “Pedro Joaquín Chamorro” (Sociedad Interamericana de Prensa, 2009), Grupo de Diarios de América (GDA, 2012), Cruz del Sur (2013), Transparencia Internacional / IPYS (2014) a la mejor investigación periodística en América Latina, FOPEA (2016), Santa Clara de Asís (2017), Konex (2017) y Moors Cabot (2018).  

Es abogado graduado en la Universidad Nacional de La Plata con una maestría en Artes Liberales de la Universidad de Navarra. Es profesor visitante en la Universidad de Missouri, en la Universidad de Columbia y maestro de la FNPI.

Sobre el taller

El taller de Periodismo de investigación en contextos desafiantes fue convocado por la FNPI - Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano y Foro CAP, con el apoyo de Oxfam. Es dirigido por Hugo Alconada Mon (Argentina) y se realizó en San Salvador del 14 al 17 de mayo, en el marco del Foro Centroamericano de Periodismo - ForoCAP 2019. Durante estos días, 14 periodistas de América Latina abordaron bajo la guía de Alconada los elementos, metodologías, técnicas y herramientas necesarias para desarrollar y financiar investigaciones periodísticas de corto y largo aliento.

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