5 claves históricas para entender por qué existe la migración humana
5 de Agosto de 2020

5 claves históricas para entender por qué existe la migración humana

El sociólogo e historiador Tulio Hernández entrega insumos importantes que pueden depurar la mirada del periodista que va tras una investigación sobre migrantes y refugiados.
José Guarnizo

La migración humana es casi tan remota como la especie misma. Y aun así en la contemporaneidad el tránsito de ciudadanos a otras naciones por cuenta de persecuciones, violencia o inminente vulneración de sus derechos, suelen generar apreciaciones negativas en los países de destino. 

Racismo, xenofobia, aporofobia, son apenas tres de esos males que el mundo tiene pendiente por superar,  aún cuando desde hace más de 100.000 años en el planeta ha habido migraciones: moverse ha sido parte de la esencia del ser humano. Esta reflexión, con sustento en las ciencias sociales, fue uno de los insumos que puso sobre la mesa Tulio Hernández en el taller virtual Refugiados y migrantes: ¿cómo cubrir el caso venezolano?, organizado por la Fundación Gabo y ACNUR. (Una nueva edición de este taller, enfocada en el caso de Centroamérica, tendrá lugar del próximo 5 al 16 de octubre. Las inscripciones están abiertas hasta el 26 de agosto).

Este contexto histórico podría depurar la visión y el foco de un periodista que quiera abordar la migración desde la investigación. Es un punto de partida ineluctable, más si se tiene en cuenta que las migraciones han sido constantes y muy claves en los procesos civilizatorios del devenir humano. A veces, producto de la inmediatez de los contenidos periodísticos que se publican a diario, pareciera que las sociedades lo hubiesen olvidado.

Hernández clasificó estas pistas históricas en cinco puntos: 

1. Sin migraciones no hay especie humana

Una idea nuclear en la que se sustenta este punto viene de una frase de Peter Bellwood, que decía: “sin migraciones no existiría la especie humana, o por lo menos no existiría más allá de una pequeña región de África”. Fue desde ese continente que, hace 100.000 años, comenzó la expansión humana y el poblamiento temprano de los continentes. 

Hay teorías que sugieren que las poblaciones humanas más antiguas surgieron en África y que de allí emigraron al Medio Oriente y, posteriormente, a Oceanía, Asia oriental y América. Con el paso de los siglos esta migración terminó siendo más compleja en cuanto a las rutas y los lugares de destino. La evolución del humano primitivo se dio paralelamente conforme fue recorriendo el planeta y asentándose y mezclando con diversas culturas.

2. Nuestro planeta es un planeta de emigrantes

Yuval Noval Harari, autor del libro De animales a dioses, dijo alguna vez que la historia de la vida humana no ha sido otra cosa que un larguísimo proceso de desplazamiento. “Y nos cuesta entenderlo hoy, aun cuando es una historia que comenzó casi 100.000 años atrás”, dijo Hernández. No habría sido posible la humanidad sin las migraciones dándole la vuelta al globo; por lo tanto somos un planeta de migrantes y de depredadores. Y la realidad, dijo Hernández, es que el Homo sapiens destruyó a todos los demás, exterminó a la megafauna, y fue poblando el mundo; el antecedente tiene que ver con un combate feroz. Y la consecuencia somos nosotros mismos: la humanidad. Y ahí no hay distinciones.

En la actualidad se dice que puede haber 258 millones de migrantes en el mundo. La evolución ha sido dramática con el paso de los años ya que en 1965 se registraban 75 millones y, en 2000, el número rondaba los 150 millones. Y hay una cifra bastante preocupante: en 2018 había 70,8 millones de personas desplazadas a la fuerza en el mundo. 

3. A la especie le ha costado reconocerse en su diversidad

A pesar de la contundencia histórica de la migración atada a la evolución humana, miles de años después a los grupos humanos les ha costado reconocerse en la diversidad. Frente a la migración se perturban, tiene sentimientos encontrados: “por un lado quieren ser solidarios, pero por otro lado viene el temor, los miedos, porque a los humanos no nos ha sido fácil reconocer a todas las maneras de ser humano como una misma especie”, anotó Hernández.

El concepto de humanidad como lo conocemos hoy en día no tiene más de cinco siglos. Antes de eso aún había quienes incluso se preguntaban si algunos humanos tenían alma, o si determinados grupos étnicos pertenecían a la misma especie. El humano como una unidad biológica y cultural solo viene a aparecer en la Constitución de los Estados Unidos de 1787 y en la Declaración de los Derechos Humanos de 1948.

Hernández llama las patologías de la alteridad a todos aquellos males que anulan la diferencia, la diversidad. Y las clasifica así:

  • Racismo: Exacerbación del sentido racial de un grupo étnico que suele motivar la discriminación o persecución de otro u otros con los que convive.
  • Xenofobia: Odio, repugnancia u hostilidad hacia los extranjeros.
  • Aporofobia: Rechazo a las personas pobres o desfavorecidas.
  • Colorismo: Variante del racismo que tiene que ver con el rechazo a la oscuridad de la piel.
  • Fundamentalismo religioso: El fundamentalismo religioso es aquel que supone la aplicación literal de la doctrina contenida en los libros sagrados, tanto en la vida pública como en la privada, y que no admite interpretaciones contextuales, actualizaciones o perspectivas modernas.
  • Fundamentalismo político: El fundamentalismo político no necesariamente se relaciona de manera directa o indirecta con las religiones tradicionales, sino que promueven una cosmovisión radical ideológica.

4. Ningún pueblo etnia o nación tiene el monopolio de ser una sociedad completamente de migrantes o receptora

Dice Hernández que así como ningún pueblo, etnia o nación tiene el monopolio de la generosidad y de la apertura al migrante, tampoco ninguno lo tiene de la barbarie o de la discriminación. Todos los pueblos han estado en ambos lados de la historia. Para ello cita este ejemplo: “hemos vivido alarmados por el racismo en Estados Unidos (refiriéndose al caso del asesinato de George Floyd) pero ocultamos otro racismo igual de cruel: el racismo en nuestro propio país, el del desprecio a los mundos indígenas. Nos cuesta mirar adentro y más fácil se ve el mundo exterior”, dice.

No hay grupo humano en el planeta que no haya vivido la misma condición del que se va o del que llega a un territorio. Y eso se puede ver claramente si se valoran las razones que han llevado a cuestas quienes han decidido migrar: algunos por guerras, otros por presiones demográficas, escasez de alimentos, catástrofes, por necesidades de sobrevivir, entre otras.

Hay dos momentos en la historia de la humanidad en la que se produjo la mayor cantidad de migraciones. El primero: el circuito del esclavismo euroamericano, mediante el cual se transportaron a las Américas 14 millones de personas. El segundo: la Revolución industrial. Durante este periodo Europa se convirtió en el centro de la expansión hacia casi todos los continentes.    

5. La historia de la humanidad es la del paso de la intolerancia etnocentrista 

Hay una premisa que traspasa la historia de los seres humanos y es que todas las sociedades se han creído el centro del universo. El proceso de civilización, sin embargo, ha ido revaluando la visión antropocéntrica y etnocéntrica de las sociedades para ir aceptando que en la mezcla y la diversidad radica la riqueza de los pueblos. 

“La idea de pureza hay que exterminarla. No es casual que el fascismo y todos los totalitarismos partan de una idea de pureza racial e ideológica. Lo que hemos ido descubriendo es que la migración es la fuente de la riqueza, es lo que le ha dado dinamismo a la experiencia humana”, dice Hernández.

Y complementa la idea al explicar que donde hay apertura hay menos endogamia y propensión a la discriminación. “El mejor juntos y si es posible revueltos, en eso resumiría este punto”. 

Sobre el taller virtual ‘Refugiados y migrantes: ¿cómo cubrir el caso venezolano?’

Fue organizado por la Fundación Gabo y el Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) para 12 periodistas de Sudamérica, que estuvieron bajo la dirección de la periodista colombiana Ginna Morelo y el sociólogo y escritor venezolano Tulio Hernández.

Una nueva edición de este taller, enfocada en el caso de Centroamérica, tendrá lugar del próximo 5 al 16 de octubre, bajo la dirección de Ginna Morelo y el cronista salvadoreño Óscar Martínez. Las inscripciones están abiertas hasta el 26 de agosto

 

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