Falta de autonomía para publicar, problema común de periodistas colombianos y mexicanos
2 de Junio de 2015

Falta de autonomía para publicar, problema común de periodistas colombianos y mexicanos

La organización Worlds of Journalism Study (Estudio Mundial de Periodismo, WJS) ha publicado un estudio comparativo a periodistas de 70 países, donde encontró que los periodistas de Colombia y México enfrentan un problema común: las crecientes restricciones para hablar de temas relacionados con el crimen organizado, las élites políticas, religiosas y militares.
Fotografía: Eneas de Troya en Flickr / Usada bajo licencia Creative Commons.
Red Ética FNPI

La organización Worlds of Journalism Study (Estudio Mundial de Periodismo, WJS) ha publicado los resultados de su más reciente edición, donde fueron encuestados periodistas de 70 países. Un estudio comparativo de los resultados en Colombia y México encontró que los periodistas de ambos países enfrentan un problema común: las crecientes restricciones para hablar de temas relacionados con el crimen organizado, las élites políticas, religiosas y militares.

El estudio académico liderado por la Universidad de Munich se enfoca en las diferencias entre las culturas periodísticas (percepciones de roles y puntos de vista éticos de los periodistas), así como en las influencias percibidas en las noticias y la confianza de los periodistas en las instituciones públicas. Esta es ya la segunda edición del estudio, pues entre 2007 y 2009 se realizó una primera entrega en la que participaron 2.100 periodistas de 21 países.

En Colombia, el estudio fue conducido por los profesores Miguel Garcés, de la Universidad Tecnológica de Bolívar; y Jesús Arroyave, de la Universidad del Norte. Mientras que el Capítulo México fue encargado a Sallie Hughes, profesora de periodismo y estudios latinoamericanos de la Universidad de Miami, quien trabajó junto a Manuel Alejandro Guerrero, director del Departamento de Comunicación de la Universidad Iberoamericana (Ciudad de México), y Mireya Márquez, académica de la misma universidad.

En su misión de evaluar periódicamente la profesión periodística, el WJS depende de encuestas cuantitativas y cualitativas aplicadas periodistas de los 70 países. Aparte del cuestionario general que ha ido afinándose, se han desarrollado también cuestionarios regionales, de modo que, sin perder la perspectiva global, se reflejen las especificidades culturales e idiosincráticas de los diversos periodismos analizados.

“En Colombia no existe ninguna organización que tenga el dato de cuántos periodistas hay en el país. Por eso se hace muestreo por cuotas. El objetivo del estudio fue analizar el entorno laboral y profesional de los periodistas”, dijo al diario cartagenero El Universal el profesor Garcés.

Cifras preocupantes

En cuanto a la ética periodística, el estudio de Garcés encontró algunas cifras alarmantes. Para el caso específico de la ciudad de Cartagena, el 61.8% de los encuestados manifestó conocer casos en los que colegas reciben dinero de entidades a cambio de autocensurarse, y casi el mismo porcentaje (60.8%) admite también ser consciente de que muchos cambian su posición editorial a cambio de cupo o pauta publicitaria.

Las cifras de México no son menos preocupantes. Las preguntas hechas sobre la influencia de amenazas directas recibidas, el ambiente de inseguridad, la policía, ejército y fuerzas de seguridad resultaron significativas estadísticamente.

Solo el 55% de los periodistas mexicanos dijo sentir plena libertad y autonomía para publicar noticias sobre la élite política, mientras que el 46% se sentía tranquilo para publicar sobre las fuerzas armadas. Pero cuando se les preguntó sobre las organizaciones criminales, tan solo el 27% manifestó sentir la libertad para publicar noticias sobre el tema.

Las presiones internas y externas son otro factor determinante para el ejercicio del periodismo en Colombia.  El 100% de los encuestados manifestó haber recibido algún tipo de presión o agresión por su labor informativa. La mayor parte de estas agresiones tuvo su origen en actores del gobierno (34%), su propio entorno laboral (24%) y la población civil (23%).

La discriminación racial y sexual fue otro factor común hallado en los medios de comunicación de ambos países. Para el caso de Colombia, se encontró que las mujeres reciben un salario inferior (con una brecha de casi el doble) al de los hombres y tienen un índice de satisfacción menor a ellos, pues sus posibilidades de ascenso son más limitadas.

Adicionalmente, la investigación de Garcés encontró que en Colombia un afro gana menos que un mestizo, y un mestizo gana más que un periodista de etnia indígena. Pero los periodistas blancos tienen mayor probabilidad de ganar el doble o más que cualquier otro grupo social.

En las conclusiones del estudio colombiano  se afirma que “preocupa a nivel nacional el hecho de ver un periodismo con una reducida capacidad crítica y con poco interés en hacer vigilancia y control político”. Esto concuerda con las conclusiones generales del estudio comparado, donde se alerta que la libertad para ejercer el periodismo es proporcional a la calidad de la información que se puede publicar. De esto mismo depende la  profesionalización y dignificación del periodismo, algo crucial para el derecho a la información en toda sociedad democrática.

 

El Periodista en Colombia y en Cartagena Estudio WSJ UTB Miguel Garces by Red Ética Segura - FNPI on Scribd

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