El sentido de los tiros

El sentido de los tiros

"La escena de la violencia tiene que tratarse con sacralidad. La muerte de alguien amerita que la escritura sea doblemente sentida y experimentada, no voy a ubicarla en cualquier momento. Antes, tengo que darle unos besos al lector, hacerle mimos, caricias que no duelan." Esto señala Cristian Alarcón en el último día del encuentro, a propósito del trabajo de edición de los textos producidos por los talleristas. Clima melancólico. ¡Se termina!

Es un cierre con misión. La de volver a casa y armar una vida paralela. En palabras de Kapuscinski: el propio taller. Darle aliento al tema que nos obsesiona. Girar hacia la biblioteca. "Incluir la literatura en la vida cotidiana  es más importante que anotarse en cursos. ¡Ahí están los maestros!", reconoce Alarcón. Cuando le dicen que es uno de los nuevos Cronistas de Indias, repite que él y compañía, según cómo se mire, en todo caso son los nuevos indios de la crónica. Y que no es necesario publicar en Gatopardo ni en Etiqueta negra ni en Anfibia ni tener un libro para asumir que el periodismo es literatura.

"Más allá de la figura ideal de un cronista, la literatura habilita a descubrir universos de sentido. Permite ver en el crimen algo que no se vio antes. Nos ayuda a construir el punto de vista, a transformarnos en sujetos críticos pero no pesados. No creemos todo, pero no desconfiamos de todo. Tenemos siempre una pregunta nueva. Historizamos para bajar el prejuicio. Usamos la metafora de la cancha de fútbol, ahí se mezclan los pibes. La violencia no empieza ni termina en el delincuente. Es más complejo, está en el aire. De ahí tenemos que partir." Resumen del día 1: Así comenzó el Taller de Crónica: narrativas de la narcocultura en América Latina Resumen del día 2: "Narrar el crimen es narrar a una sociedad" Resumen del día 3: Borrar los "adjetivos sicarios" y las palabras burocráticas

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