El periodismo cultural no existe o los calcetines del pianista

El periodismo cultural no existe o los calcetines del pianista

"El periodismo cultural no existe como tal porque un acontecimiento de esta naturaleza debe ser tan bien escrito como si se estuviera escribiendo una crónica de la matanza de mujeres en Ciudad Juárez (al norte de México)", dijo Leila Guerriero, en la tercera sesión del Seminario Nuevas Rutas para el Periodismo Cultural, y sugirió que para escribir de un cineasta no se tiene que tener aptitudes diferentes que escribir acerca de un asesinato. Guerriero resumió así la formación de todo buen reportero: no importa si cubre cultura o deportes, en todos los casos debe saber quién es Octavio Paz. Y que mejor ejemplo que su trayectoria como narradora en revistas como Soho, Gatopardo, El País Semanal, El Malpensante. Dijo que ella sin saber nada de pintura hizo un perfil del pintor argentino Guillermo Kuitca y aunque no habló de otro texto singular ¿quién se pudiera preguntar si Guerriero es una periodista cultural al leer el magistral perfil que escribió de la poetisa uruguaya Idea Vilariño? Y no. No lo es. De eso habló Guerriero en el Teatro de las Artes de la Ciudad de México a convocatoria de la FNPI, Conculta y el Cenart, y que contó con los comentarios del escritor mexicano Rafael Pérez Gay -que respaldó la disertación de Guerriero, con un apunte adicional: "entonces estaríamos hablando de periodismo literario", así como con la moderación del director editorial de la revista Gatoparto, Guillermo Osorno. La periodista argentina ganadora del premio Nuevo Periodismo CEMEX*FNPI en su edición 2010, dejó en claro que no debe haber diferencia entre un periodista cultural y otro que cubra cualquier fuente porque los mejores periodistas son aquellos que pueden escribir sobre cualquier cosa. Apuntó que lo que no se debe perder de vista es que un escritor es mucho más que un hombre que escribe, así como cuando se hace la reseña de un concierto de piano no se debe dejar de ver al instrumento y su ejecución, ni tampoco a los calcetines del pianista. "Debemos fijarnos en lo infraordinario", dijo. Luego, para reforzar su tesis de que el periodismo cultural es un invento -algo que Pérez Gay aceptó y reforzó con la sugerencia de no clasificar- sugirió que la diferencia de un texto anodino y un texto superior radica en la capacidad de ver todo el piano y los calcetines del pianista. Porque -acotó- siempre es más importante hallar el costado interesante en un pintor o en escultor y esa debe ser la labor del periodista. Durante la conferencia,  Leila Guerriero dijo que debemos dejar de pensar que el género narrativo puede describir una matanza en Juárez pero no un texto periodístico de corte cultural. Y definió los ingredientes de una buena pieza de periodismo narrativo -sin importar que sea de corte político, social, cultural o deportivo: intriga, clima, tono y una estructura que tenga sentido. Una vez que dejó claro que hay periodistas buenos y periodistas malos, textos anodinos y textos superiores sin importar que sean o no culturales, dijo que lo que todo periodista debe pensar al escribir es que se tiene algo qué decir -incluso se debe tener fe de esto- y sugirió no escribir bien o bonito sólo para ganar premios. La buena prosa -acotó- canta, tiene música y para eso debemos desarrollar la oreja, igual que los músicos. "Escribir en el fondo es fácil. Se trata de conjugar palabras y las palabras tienen música"; porque "cuando el periodismo se escribe, se imprime y se archiva es buen momento para dedicarse a otra cosa".
 

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