Consultorio Ético de la Fundación Gabo
20 de Septiembre de 2016

Consultorio Ético de la Fundación Gabo

En la emisora cultural de mi ciudad, que es de interés público y de orden municipal, el alcalde tiene la mala costumbre de interrumpir la programación cada vez que inaugura un puente, una calle. Por vía telefónica y en directo, dice su discurso que puede durar una hora.El director de la emisora se opuso a esto por afectar la programación y, según él, este tipo de programas políticos no son permitidos en la radio cultural y pública.
¿Es ética la actitud de este director al no permitirle al alcalde transmitir en directo sus discursos, informar a sus gobernados, en un medio de comunicación de carácter público y cultural? Hablar de un medio de interés público, no significa que se trata de un medio oficial, ni al servicio del funcionario respectivo. El alcalde, como la emisora, el canal o el periódico, también está al servicio de lo público. Por eso, cuando un funcionario, cualquiera que sea, se propone utilizar los bienes públicos como si fueran su propiedad, es obligación de quien tiene la responsabilidad de esos bienes, proteger su carácter público. En este caso, la emisora debe resultar útil para toda la población, por eso se entrega en las manos expertas de un comunicador, para que la comunicación pública sea efectiva. Es obvio que si los discursos del alcalde son útiles como información, el comunicador deberá decidir profesionalmente cuál es la forma más eficaz de presentar esa información: o por transmisión en directo, o en diferido, o mediante un resumen del contenido de esas intervenciones. Lo que no es aceptable como defensa de lo público es que sea el funcionario quien lo decida y lo imponga. Sus criterios en esta materia no son fiables: o por incompetencia en técnicas de comunicación, o por la interferencia de su interés político personal.

Documentación.

¿Qué es lo público?
La política es la organización y gestión de lo público, aunque ciertamente lo público no queda agotado en lo que hoy se entiende por política, una noción cada vez más restringida a " lo que hacen los políticos." Las secciones fijas de un periódico: política, sociedad, cultura, espectáculos, deportes, economía, pertenecen todos al ámbito de lo público. No es más pública la política que la economía, ni ésta que la cultura o los deportes. La sección de "sociedad" aborda problemas que tienen un interés social público. De lo contrario no habría que hablar de ellos.
No encuentro una mejor caracterización de "lo público" que la de todo aquello que se estructura en torno al llamado "interés común" de la sociedad. El interés común, o los intereses generales forman, propiamente, el contenido de lo que debe hacerse público: lo que debiera interesar a todos. ¿Qué es ese o cuál es interés común? Quizás la única forma de concretarlo sea la negativa: el interés común es el que trasciende los intereses privados o corporativos. No son los intereses exclusivos de la empresa mediática, ni los de los profesionales del medio, ni los de los partidos políticos o los de los sindicatos, los que deben mover o verterse prioritariamente en los medios. Si las empresas o los grupos organizados pretenden comunicarse con sus lectores o con sus oyentes, si pretenden "interesarles" con sus informaciones, deben despojarse de los intereses partidistas para hablar de lo que interesa a los otros, al público.

Victoria Camps.
En El Malestar de la Vida Pública. Grijalbo. Barcelona. 1996.

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