La importancia de explicar las limitaciones en el periodismo de soluciones

31 de Julio de 2020

La importancia de explicar las limitaciones en el periodismo de soluciones

Uno de los periodistas más dedicados de América Latina en la aplicación del enfoque de soluciones nos cuenta la importancia de hallar los límites cuando tratamos temas desde esta perspectiva.

Un auto 100% eléctrico recarga su batería de ion de litio en una estación de carga municipal en el centro de la ciudad de Cartago, Costa Rica. Foto: Albert Marín / La Nación (Costa Rica).
Fabrice Le Lous

 

El periodismo de soluciones cubre las respuestas a problemas sociales. ¿Qué está funcionado y cómo lo hace? No es publicidad para esa solución ni es patrocinio o celebración de esa solución.

Para lograr que el periodismo de soluciones sea lo más riguroso y profesional posible, es imperativo hablar de las limitaciones que tienen las soluciones o respuestas que estamos cubriendo. Un ejemplo:

El reciclaje es una respuesta que puede ser adecuada para el problema de la contaminación de plásticos, pero la humanidad solamente ha reciclado un 9% del plástico producido en 60 años. O sea: es una solución parcial, que no está dando resultados óptimos para acabar con el problema. Por ello, a la hora de cubrir un esfuerzo de reciclaje que da buenos resultados en un determinado lugar, demostrándolo con datos e historias, también es parte de nuestra responsabilidad periodística dejar en claro esa limitante inherente al reciclaje en el plano más grande. En todo caso, no se puede sugerir que esta respuesta es suficiente para enmendar el problema.

Para entender mejor cómo cubrir soluciones o respuestas a problemas, sin dejar nunca de lado las limitantes que tienen estas respuestas, daré tres ejemplos en reportajes que realicé para La Nación de Costa Rica: uno sobre 26 soluciones a plásticos de un solo uso, otro sobre movilidad eléctrica y otro sobre sistemas captación de agua de lluvia.

 

El plástico ‘biodegradable’ “no existe”

Reportaje: 26 soluciones a plásticos de un solo uso

De qué trata el reportaje: Este reportaje multimedia presenta 26 soluciones a plásticos de un solo uso que van desde soluciones personales, ejecutables en lo inmediato: cómo dejar de usar pajitas y reemplazarlas por alternativas reutilizables o dejar de pedir bolsas plásticas en favor de bolsas de tela para cargar compras; hasta soluciones políticas como un comparativo de leyes anti plásticos de un único uso que se han aprobado en otros países y han dado resultados. También se enumeran soluciones empresariales: iniciativas que algunas empresas ya están implementando y cuán replicables son.

Limitante de una de las soluciones: Los plásticos llamados “biodegradables”.

Fuentes científicas consultadas para el reportaje fueron enfáticas en la necesidad de siempre poner comillas a la palabra “biodegradable”, ya que los plásticos con esta característica también son prácticamente indestructibles para el medio ambiente, y pueden durar décadas como contaminantes.

Para dejar esto claro, la explicación que había que darle a la audiencia era esta: 

Las pajitas llamadas “biodegradables” son pajitas que reemplazan al petroquímico --materia prima del plástico-- por almidones de plantas, pero que después también se polimerizan. Esta polimerización es un proceso igual que el de las pajitas de plástico normal. El material se vuelve muy resistente, casi indestructible. Tras ser desechadas, estas pajitas pueden supuestamente convertirse en biomasa y nutrientes en un proceso que requiere condiciones especiales de microorganismos, temperatura y humedad. Condiciones raras y extremas que no se cumplen si la pajita “biodegradable” se tira en la calle o se lanza al río, por ejemplo.

Es decir, su materia de origen es menos contaminante que el material de las pajitas de plástico con origen en el petróleo, pero una vez que alguien las tira a la naturaleza, su efecto como basura es prácticamente el mismo, pues dura muchísimos años en degradarse. Es por esto que para algunos ambientalistas,  la palabra “biodegradable” no contiene sustento científico, pues es engañosa con los compradores que pueden sentirse con la conciencia tranquila al usar y desechar este producto.

El reportaje enumera y explica soluciones, pero no las vende como panaceas, porque no existen soluciones totales. Es importante explicar la razón de esto.

Como parte del reportaje hicimos un experimento: cinco personas guardaron todos los plásticos de un solo uso que utilizaron por una semana. Los limpiamos y fotografiamos para generar un estimado de cuántos desechos de este tipo pueden generar por año. Foto: Albert Marín (Costa Rica).

‘Ecars’: ¿De dónde viene la electricidad?

Reportaje: Transporte eléctrico en Costa Rica

De qué trata el reportaje: En este reportaje multimedia pusimos a prueba la movilidad eléctrica en Costa Rica, para saber cuán confiable era como alternativa a los vehículos de combustión interna, y para saber hasta qué medida es una solución a la contaminación por emisiones de gases dañinos del transporte normal. Probamos en carro 100% eléctrico y una bicicleta eléctrica en autopistas y montañas. Documentamos la experiencia y buscamos estudios científicos para saber más al respecto.

Encontramos que un tercio de todas las emisiones de gases a efecto invernadero en el mundo es producido por el transporte. Vehículos, barcos y aviones que usan gasolina y diésel. El transporte 100% eléctrico sí es una solución contundente para reducir la contaminación del planeta causada por la movilidad, pero lo es sobre todo en países como Costa Rica, donde el 98% de la producción de energía eléctrica es limpia: proviene de fuentes renovables (agua, viento, sol, geotérmica, térmica y biomasa).

Limitante de la solución: la movilidad eléctrica sí es una gran solución a la emisión de gases por transporte, pero lo es únicamente cuando la matriz energética del país es 100% renovable.

Un vehículo 100% eléctrico -cuya energía proviene únicamente de una batería de ion de litio o de hidrógeno, pero sin usar combustión interna como sucede con los híbridos- es cero emisiones. El vehículo no contamina del todo, pero sí necesita de energía eléctrica para funcionar. Y esta energía eléctrica no siempre se produce de forma limpia. De hecho, en Estados Unidos más de la mitad de la energía eléctrica se produce con combustibles fósiles. Esto está cambiando en el mundo, pues en paralelo con los incentivos para comprar autos 100% eléctricos, también hay políticas que buscan volver las matrices de energía eléctrica lo más verdes posibles

Si el país donde se maneja el vehículo 100% eléctrico genera energía eléctrica contaminando, entonces el auto siempre tendrá una relación con la contaminación. Aunque esta es menor que al usar vehículos convencionales de combustión interna.

Esto limita el alcance de la movilidad como solución ambiental para países que todavía producen energía vía técnicas poco ambientalistas.

Otra limitante es el precio: comprar vehículos eléctricos nuevos sigue siendo más caro que comprar vehículos con características similares de combustión interna. Sin embargo, comprobamos que son muy confiables; que cada año salen modelos capaces de cubrir más kilómetros con la batería llena, y que sí existe un ahorro económico al reemplazar el precio de los combustibles por la energía eléctrica. Eso sí: hay que saber usar la batería de ion de litio.

Captación de agua de lluvia: mucho más caro en ciudad que en zona rural

Reportaje: Cómo usar la lluvia en un hotel, una escuela y un centro comunal para ahorrar dinero y agua potable

De qué trata el reportaje: Visitamos una comunidad en el litoral Pacífico de Costa Rica donde hay cuatro sistemas de captación de agua de lluvia. Uno para un hogar, otro para un hotel, otro para un salón comunal y otro para una escuela.

Usar agua de lluvia es una solución medioambiental y económica. El hotel que visitamos en Punta Ballena, Costa Rica, logra ahorrar unos US$70 mensuales gracias a uno de los sistemas de captación de lluvia para actividades que no requieren agua potable (relleno de la piscina al aire libre y lavandería de sábanas). En el reportaje explicamos cómo son, cómo funcionan y cuánto cuestan estos sistemas.

Limitante de la solución: Los sistemas de captación de agua de lluvia que cubrimos, todos en la zona del litoral Pacífico; lejos de la ciudad, son antiestéticos y son fáciles de instalar únicamente si la casa está aislada de las demás. Esta respuesta ambiental y económica que cambia mucho si hablamos de campo o zona urbana.

No es lo mismo instalarlo en zonas rurales que en ciudades. En la comunidad que visitamos, en el litoral Pacífico, las casas tienen bastante espacio a sus alrededores. Las construcciones vecinas no están pegadas las unas con otras, y esto facilita la instalación de un sistema de captación de agua de lluvia al lado del muro del baño. Esta instalación conlleva un tanque grande para almacenaje y un sistema de tuberías que detallamos en el reportaje.

En zonas más urbanas, no obstante, las casas suelen tener menos espacio de maniobra a sus alrededores. Y la mayoría de las veces las viviendas están pegadas entre sí, con poco patio y poco terreno en general. Ubicar el tanque de almacenamiento de agua pluvial sobre el techo no es viable, porque el agua que recoge el tejado deberá entonces ser proyectada vía bomba hacia el tanque para llenarlo. Y esto encarece la operación.

La poca maniobrabilidad para instalar el sistema en zonas urbanas, además, urge de más perforaciones en muros; lo que incrementa el costo. Y también está el componente estético. Los sistemas visitados para este reportaje son útiles y funcionales. Más de 18 meses de uso regular lo comprueban, pero no son nada estéticos. Si en ciudades hay interesados en implementar esta solución, habrá que tomar una decisión acerca del tema “cómo se verá en mi casa”.

Esta fue una limitante que abarcamos de forma clara a la hora de presentar la solución.

Hacer hincapié en las limitantes; explicarlas, robustece el trabajo principal, que busca detallar cómo algunas respuestas a problemas sí pueden funcionar, siempre y cuando se sigan reglas de juego específicas. Este paso ayuda a comprender también qué tan replicable es una solución en otra región u otro país si se confirman las mismas características para su empleo.

Usando los mismos ejemplos, queda así:

1. La mayoría de soluciones a plásticos de un solo uso enumeradas y detalladas en el reportaje sí funcionan, pero son todas respuestas parciales para un problema que no sabemos cómo arreglar. Somos la primera humanidad que debe lidiar con la contaminación por plásticos.

2. Si un país posee una matriz energética limpia, similar al 98% proveniente de energías renovables como lo hace Costa Rica, entonces los vehículos 100% eléctricos sí son una solución ambiental a la contaminación del transporte convencional. Eso sí: suelen ser vehículos más costosos para adquirir.

3. En zonas rurales y lluviosas, los sistemas de captación de agua descritos en el reportaje son muy útiles y dan buenos resultados. En zonas urbanas, su costo aumenta considerablemente y su calidad como una respuesta económica y ambiental disminuye.

 

Sobre el proyecto de periodismo de soluciones en América Latina

La Fundación Gabo y la Red de Periodismo de Soluciones (SJN, por sus siglas en inglés) trabajan en alianza en un proyecto que busca formar e incentivar a los periodistas de América Latina a la aplicación del periodismo de soluciones, enfoque que busca investigar y narrar historias que aborden las respuestas que dan o podrían dar los ciudadanos e instituciones a problemas sociales en la región. 

El proyecto, apoyado por la Fundación Tinker, contempla la difusión y apropiación de herramientas y guías, así como la realización de actividades de formación como talleres, seminarios virtuales y el desarrollo de espacios aprendizaje en las redacciones de algunos medios de comunicación de la región interesados experimentar con esta modalidad.

 

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