Cómo blindar tu cerebro contra la desinformación

Periodismo y tecnología

11 de Mayo de 2018

Cómo blindar tu cerebro contra la desinformación

Un estudio reciente, hecho por psicólogos de la Universidad de Yale, identificó que el pensamiento crítico y tener la mente ‘abierta’ hace que la gente sea menos propensa a creer en contenidos falsos. ¿Cómo cultivar esos rasgos de personalidad?

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Aunque existan muchos recursos para verificar contenidos, y los medios estén llenos de personas expertas en hacerlo, al final quien decide creer o no en bulos y mentiras es cada uno de los usuarios. Por eso es importante tener las herramientas críticas adecuadas para identificar las falsedades. ¿Cuáles son?

Un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Yale identificó dos rasgos psicológicos que están relacionados con qué tanto se cree o no en contenidos mentirosos: el pensamiento crítico y el pensamiento activamente abierto.

La noción de pensamiento crítico está basada en la idea, defendida por muchos psicólogos, de que los seres humanos tenemos dos ‘modelos’ de pensamiento diferentes: uno que es más intuitivo y rápido, y otro que es más crítico y analítico, pero más lento y demandante. Algunos estudios han encontrado que no todos usamos los dos ‘modelos’ en la misma proporción; hay personas que usan más su mente ‘analítica’ que otras.

Por otra parte, el pensamiento activamente abierto es un rasgo de personalidad que revela qué tan dispuestas están las personas a considerar opiniones diferentes a la suya, o qué tan abiertos están a aceptar hechos que contradicen sus propias creencias.

Este estudio encontró que las personas que tienden a usar poco su pensamiento crítico son más proclives a tener creencias delirantes o inverosímiles (creer en ideas como “hay una conspiración contra mí”). Al mismo tiempo, quienes tienen una mente más dogmática o ‘menos abierta’ están menos dispuestos a revisar esas creencias, así éstas no tengan sustento. Estos dos rasgos de personalidad, juntos, podrían llevar a las personas a creer más en contenidos mentirosos.

Esto no quiere decir que la gente normalmente no sepa cómo distinguir ‘noticias’ mentirosas: la mayoría de quienes fueron entrevistados en el estudio supieron identificar acertadamente cuándo un contenido no era creíble. Sin embargo, sí hubo más errores entre quienes tenían menores indicadores de ‘apertura mental’ y pensamiento analítico.

Ahora bien: los investigadores no encontraron relación entre la habilidad de distinguir noticias verdaderas y los rasgos de personalidad estudiados. A juzgar por este estudio, tener buena capacidad de identificar bulos no hace que una persona sea más o menos proclive a creer en noticias ciertas y confirmadas.

 

Antes de creer (y compartir), hazte tres preguntas

Los resultados de este estudio nos dan una idea: Si la gente se enfrentara a los contenidos mentirosos con la mente más abierta y más sentido crítico, creería menos en ellos. Una forma de empezar a hacerlo es respondiendo a las siguientes preguntas antes de decidir si algo es verdadero o no:

¿Este hecho puede tener una explicación diferente? Muchos contenidos desinformativos apelan a explicar explicar hechos verdaderos de maneras mentirosas, o a sacarlos de contexto. Una manera de evitar que te engañen es pensar en una posible explicación diferente para eso que están contando.

¿Tengo una opinión ya creada sobre la historia o sus protagonistas? Solo con leer el titular, o ver los primeros 10 segundos del video, ya es posible que te hayas creado una opinión sobre lo que están contando. Quizás también ya tengas una opinión sobre las personas que aparecen ahí. Eso es normal, sobre todo en un ambiente tan caldeado como el que se vive antes de elecciones. Si es así, es bueno que lo reconozcas (no le tienes que decir a nadie más) y entiendas que eso puede sesgar tu análisis: lo importante es que no te dejes engañar por esos prejuicios.

¿Hay otros datos que contradicen lo que me están contando aquí? Si lo que se cuenta tuvo alguna trascendencia, es posible que ya haya sido reportado en otros medios de comunicación. Además, siempre hay dos o más versiones de la misma historia. Antes de decidir si una cadena merece o no que la creas (y la compartas), busca datos que la confirmen o la desmientan.
 

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