"Un taller de Leila sirve para expandir ciertas fronteras narrativas. O cuestionarlas".

"Un taller de Leila sirve para expandir ciertas fronteras narrativas. O cuestionarlas".

Por Antonio Díaz Oliva

Ahora, a la distancia, siento que el taller con Leila Guerriero duró más que una semana. Pero no. En verdad fueron solo cinco días en el DF. Cinco días de ejercicios, de lecturas y de discusiones. Cinco días, además, en que Leila nos habló de ese espejismo llamado "periodismo cultural" (por eso comenzamos leyendo su conferencia "El periodismo cultural no existe"). Y luego, en algún momento, dijo curiosidad, precisión, rigurosidad y nos mostró las más de cuarenta variaciones de su texto sobre Nicanor Parra. Y entonces nos asignó varios ejercicios (uno en segunda persona; el otro sobre un ascensor; un perfil final). Y después nos hizo una valiosa sesión sobre cómo afrontar una entrevista y nos contó de su experiencia al escribir de escritores, poetas, artistas, etc. Y nos habló, por ejemplo, de Georges Perec y de cómo Tentativa de agotar un lugar parisino podía servir como modelo para afrontar una crónica o artículo. Regreso a mis apuntes de esos días (consejo para los futuros talleristas: tomen apuntes como si estuviesen perfilando a Leila) y es claro: un taller como éste sirve para expandir ciertas fronteras narrativas. O cuestionarlas. Por lo menos en mi caso fue así. Ahora pienso en Perec, en la métrica con que Caparrós abre sus artículos, o sobre si es mejor un plano americano o un plano medio para la escena que quiero describir. Vuelvo a uno de esos apuntes: "El periodismo cultural no es una isla. O una ciénaga". Ahí, me parece, está una de las enseñanzas de aquel taller. Que para hacer buen periodismo hay que leer más allá que solo diarios y revistas: ficción, poesía, no-ficción, novelas gráficas, política, ensayo, arte, las etiquetas de los medicamentos y lo que tengamos a nuestro alrededor. Hay que leer de todo y preguntar por todo y escapar de ciertas categorías tramposas. Como nos dijo Leila, el periodismo cultural no existe (y qué suerte). Pero sí existen periodistas cuya "única herramienta es una cabeza bien amueblada, amoblamiento que no se consigue a fuerza de literatura sino de una curiosidad interminable". Antonio Díaz Oliva Ha colaborado con medios como Rolling Stone, Gatopardo, El Mercurio, La Nación, El Malpensante y actualmente escribe para revista Qué Pasa y Letras Libres. Gracias a una beca Fulbright cursó una maestría en la Universidad de Nueva York. Es autor de Piedra Roja: El mito del Woodstock chileno (2010) y de la novela La soga (Alfaguara, Chile 2011; Sudaquia, Nueva York 2015). También ha sido becario del Consejo de la Cultura y las Artes en Chile. Antonio Díaz Oliva fue tallerista de Leila Guerriero en 2012 en el Taller de periodismo narrativo para la información cultural que tuvo lugar en México.  Leila Guerriero conducirá el taller Periodismo Narrativo: reporteo, mirada y estilo, en El Salvador. Aquí encontrarás toda la información sobre el taller y las instrucciones para postularte

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