Relatoría del taller ‘El sistema de salud en Colombia: desafíos de la cobertura periodística’
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20 de Diciembre de 2018

Relatoría del taller ‘El sistema de salud en Colombia: desafíos de la cobertura periodística’

La actividad realizada entre el 29 de noviembre y 2 de diciembre de 2018, en Cartagena, Colombia, brindó un diagnóstico y tratamiento para el periodismo de salud en Colombia con expertos como Carlos Francisco Fernández, asesor médico de El Tiempo, y Pablo Correa, editor de ciencia y salud de El Espectador
Camila Del Villar

Introducción

Con el deseo de proveer las herramientas necesarias a quienes hacen periodismo en salud en Colombia, la FNPI -  Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano y Coosalud convocaron al taller ‘El sistema de salud en Colombia: desafíos de la cobertura periodística', que se desarrolló en Cartagena del 29 de noviembre al 2 de diciembre de 2018.

Para esta actividad fueron seleccionados 25 periodistas de 15 ciudades que durante cuatro días estuvieron bajo la orientación del maestro Carlos Francisco Fernández, médico cirujano, periodista y editor de Salud de El Tiempo, quien estuvo acompañado de los tutores Pablo Correa, periodista y editor de ciencia y salud de El Espectador; Carlos Fernando Daguer, periodista de salud y José Luis Novoa, periodista y exdirector del Taller de Nuevo Periodismo de la FNPI. El taller contó con presentaciones de expertos: Ivan Dario González Ortíz, viceministro de Salud y Protección Social; Fabio Aristizábal Ángel, superintendente nacional de Salud; Julio César Castellanos, director del Hospital Universitario San Ignacio; Gilberto Barón, economista y asesor del Ministerio de Salud y Elisa Torrenegra, directora Gestarsalud.

Tanto periodistas como expertos del sector a través de sus charlas compartieron los contenidos necesarios para que el periodista de salud pueda hacer un periodismo orientado hacia las necesidades informativas de la población colombiana. Realizaron una evaluación de la cobertura de salud en los medios que permitió hacer un diagnóstico del sector, plantearon los ejes temáticos sobre los que debe ahondar la información y recetaron un tratamiento de herramientas técnicas propias del sector y buenas prácticas de la profesión para construir una agenda de temas prioritarios en salud en Colombia.

Evaluación de la cobertura de salud

A partir de los distintos talleres de periodismo en salud desarrollados por la FNPI, las convocatorias a premios y el mapeo general de medios, José Luis Novoa, periodista y exdirector del Taller de Nuevo Periodismo de la FNPI, área de formación de la institución, destacó algunas características de la cobertura de temas de salud en América Latina:

  • Agendas desalineadas entre el gobierno, los medios y el ciudadano de a pie. La información es ajena a las inquietudes del ciudadano.
  • La cobertura de salud es un espejo de la desigualdad. Es una realidad que en el continente hay desigualdades y esto se refleja en las notas que muestran la salud como un privilegio.
  • Se cubre la salud con bastante corazón, pero menos análisis y contexto. La información se centra en el caso particular y no en el sistema en general. Posiblemente la priorización de la empatía evita la posibilidad de hacer análisis.
  • Tiempos y espacios limitados. Hay una crisis de la industria que recorta las capacidades de los medios.
  • Tiempos dispares del periodismo y las instituciones. No se toma en cuenta el efecto de las políticas dentro del plazo que necesitan para ejecutarse.
  • Alta exigencia de conocimiento sobre temas concernientes a la cobertura de ciencia y salud. Entre ellos: biología, fisiología política, economía y psicología.
  • Hay mucha información, muy diversa, muy compleja, muy de prisa.
  • Las capas de filtros editoriales.

Por otro lado, José Luis Novoa mencionó algunas características específicas del periodismo de salud en Colombia:

  • Hay una alta rotación de los periodistas en los medios y en la fuente.
  • Hace falta formación y conocimiento sobre el sistema de salud en las redacciones.
  • Hay sistemas de presión que intervienen en el ejercicio como, por ejemplo, sistemas políticos y sistemas empresariales.
  • Hace falta más trabajo en equipo.

Pablo Correa, editor de temas ambientales, salud y ciencia en El Espectador mostró las secciones de salud de las web de algunos medios colombianos y sacó conclusiones junto a los participantes del taller:

  • Los medios manejan distintos tipos de lenguajes: algunos más técnicos, otros más cercanos.
  • Las agendas tienen temas comunes.
  • Hay un esfuerzo por cubrir la salud en el contexto local.
  • Se tocan temas de bienestar.
  • Las noticias se adaptan a temporalidades y fechas especiales.

Las propuestas de historias en salud que prepararon los participantes para el taller permitieron a los maestros hacer un balance de los intereses de un grupo de periodistas de 15 ciudades diferentes.

Una vez socializadas las propuestas, Carlos Dáguer, periodista en salud y tutor de la actividad, detectó que el 70% de las propuestas estaban orientadas a temas de protección social; es decir, acceso a cuidados de la salud, condiciones de hospitales, derechos del paciente, entre otros; mientras que el 30% restante estaba relacionado a temas de salud, enfermedades, padecimientos, temas preventivos, etc.

Para José Luis Novoa dentro de las propuestas hacía falta precisión en la misión periodística, es decir una respuesta a ¿qué voy a cubrir a partir de esto?

Este panorama inicial sobre las características de la actual agenda y forma de cobertura de salud en el país demostró la necesidad de orientar al periodista de salud con fundamentos técnicos que le permitan entender mejor la complejidad de su fuente y con herramientas periodísticas que le ayuden a seleccionar y trabajar los temas que requieren las audiencias.

Ejes del conocimiento del sistema de salud colombiano

Cubrir la salud en Colombia implica conocer los fundamentos del sistema. Expertos invitados al taller compartieron las bases históricas, económicas y legales de este.

Hitos del sistema de salud en Colombia

Conocer las decisiones históricas que han modificado el sistema de salud colombiano y lo han formado en lo que es hoy es una gran ayuda para entender por qué funciona de cierta manera y para que el periodista logre abordar la información de salud con mayor criterio y contexto. Iván Darío González, viceministro de Salud, compartió los hitos de la administración de salud en Colombia.

1993: Descentralización

El Ministerio de Salud dio las competencias de la administración de salud a las regiones. Los gobernadores se convirtieron en los administradores de los hospitales de segundo y tercer nivel y los alcaldes de los de primer nivel.

La Ley 100

Antes el gobierno subsidiaba a los hospitales. En 1993 se planteó la Ley 100, que consiste en que, en lugar de financiar al hospital, el gobierno financia a los pacientes. Se conforman las EPS y a cada persona se le da una tarjeta de acceso. El gobierno siguiente decidió dejar de financiar a los hospitales. Pero, dado que los hospitales son un instrumento en la transacción política local y regional, para muchos esto no fue sencillo. Se siguió financiando al hospital y se empezó a financiar a la gente.

1998: Cierre del Hospital Lorencita Villegas de Santos

Por primera vez un gobierno local dice que entre sus competencias no está financiar el hospital sino a la gente. Tras este acontecimiento, hubo un paro nacional de hospitales que duró varias semanas.

2002: Avanza la Ley 100

Al comienzo del gobierno del presidente Álvaro Uribe el gasto de salud se había duplicado porque se estaba financiando tanto a la gente como a los hospitales, y había una cobertura de 60%. Luego, se unió el Ministerio de Salud y el de Protección Social y decidieron dejar de tener un doble gasto y avanzar a profundizar la Ley 100 y dejaron de financiar a los hospitales. Ocho años después esta cobertura aumentó al 94%.

Ley 1122

Desde 2002 se presentaron problemas en la prestación de servicio y aseguramiento, en los sistemas de trabajadores, se debilitó la Superintendencia de Salud y aparecieron casos de corrupción y, con ellos, sentencias.

En 2003 se empezó a mover una reforma para abordar esto, hasta que en 2007 llegó la Ley 1122 que decía que había que mejorar la prestación, el aseguramiento, la financiación, el talento humano, el flujo de recursos, mejorar la integración vertical del sistema y fortalecer la Superintendencia.

Sentencia T-760

En 2009, la Corte Constitucional analizó 22 tutelas relacionadas a los problemas en el sistema de salud y emitió la sentencia T-760 que buscaba equilibrar el aseguramiento, mejorar el flujo de recursos, acabar las zonas grises y garantizar el acceso.

Decreto de emergencia social

A finales de 2009, en la cumbre de gobernadores en el eje cafetero, el entonces presidente Uribe y el ministro de Salud, Diego Palacios, decretaron una emergencia social por la dramática situación de salud. La Corte Constitucional analizó la situación y decidió no declarar emergencia, porque uno de los requisitos para poder hacerlo era que la circunstancia fuese sorpresiva y la Corte dijo que había alertado al gobierno con la sentencia T-760.

Ley 1468

En 2011, el presidente Juan Manuel Santos y el ministro de Salud, Mauricio Santamaría, recogieron los decretos de la emergencia social y armaron la Ley 1468.

Ley Estatutaria

Un par de años después el entonces ministro de Salud, Alejandro Gaviria, anunció que no iba a haber Ley Estatutaria y días después Santos se reunió con los médicos, atravesaron la Plaza de Bolívar al Congreso y la radicaron.  En 2015, después de que la Corte Constitucional la avaló, se convirtió en la Ley Estatutaria 1751 de 2015 que instala el acceso a la salud como derecho fundamental.

2018

En el momento actual, explica Ivan Darío González, persiste un debate sobre acabar o no las EPS. El gobierno del presidente Iván Duque desea mejorar el sistema, eliminando las que no funcionan, acreditando las que lo hacen bien y ofreciendo incentivos a aquellas dispuestas a mejorar la calidad, concluye el viceministro.

Prioridades del nuevo gobierno

Con la llegada de un nuevo ciclo político, otro de los conocimientos indispensables para el periodista en el ejercicio de su misión de perro guardián son las prioridades del nuevo gobierno en temas de salud. De acuerdo con viceministro, bajo los principios de legalidad, emprendimiento y equidad que defiende el gobierno del presidente Iván Duque, existen cinco líneas de trabajo para mejorar el sistema de salud en Colombia:

Visión de largo plazo 

“No puede ser que llevemos 25 años de reforma, con cuatro pseudo reformas en la mitad, y ahora queramos otra”, dice el viceministro. Explica que, para resolver esto, el gobierno está visitando las regiones y escuchando a otros expertos en el sector de otros países para hacer un documento Conpes que garantice las prioridades en una proyección a largo plazo.

Calidad

Indica González que esta línea busca regresar al sistema obligatorio de garantía y calidad, volver a escribir el Decreto 1011 por el cual se establece el Sistema Obligatorio de Garantía de Calidad de la Atención de Salud del Sistema General de Seguridad Social en Salud y fortalecer el sistema de acreditación para que las EPS e IPS. Añade que actualmente existe un proceso de habilitación, donde se concede a la institución una licencia obligatoria para operar y que hoy hay entre 10.000 y 11.000 instituciones habilitadas.

Existe un proceso adicional, la acreditación, que busca elevar la calidad de las instituciones. En Colombia hay 39 unidades acreditadas por el Icontec y solo ocho de esas son públicas, mencionó el viceministro. Además, dijo que en la carrera por alcanzar cobertura del 96% de la población se dejó a un lado la calidad, por lo que ahora se convierte en una de las líneas prioritarias.

Salud pública

“En Colombia es muy compleja y en ningún departamento es igual”. El gobierno incluyó un plan trabajo en salud pública para trabajar en determinantes sociales, riesgos y enfermedades crónicas que están siendo causa de muertes en colombia. Entre estos: problemas cardiovasculares, padecimientos de salud mental, el consumo de sustancias psicoactivas, la malaria y los accidentes de tránsito.

Talento humano

“La salud involucra muchas profesiones y hay que hacer un esfuerzo para capacitar a los profesionales y darles mejores condiciones de trabajo”, dice González. Entre las prioridades en talento humano del gobierno está mejorar la calidad de educación, hacer plataformas virtuales para llevar educación a las regiones, plantear un nuevo estatuto laboral para el hospital público colombiano y  acceso a especialistas en las regiones.

Sostenibilidad financiera

Para mejorar la salud hay que hablar de salud y no se puede seguir buscando la plata en la plata”. Según el viceministro la prioridad financiera es buscar formas de hacer el sistema sostenible. Este año se lograron completar 800.000 millones que hacían falta en el sistema para terminar el 2018, se completaron 3.6 billones adicionales en la Ley de Presupuesto para 2019, 100.000 millones para vacunación y 100 mil millones para hospitales.

Programas regionales

El viceministro también compartió los dos programas de gobierno que se estarán ejecutando desde el Ministerio de Salud. El programa Hay Hospital que escogió 8 hospitales (en San Andrés y Providencia, Valledupar, Maicao, Quibdó, Vichada, Leticia, Tumaco y Buenaventura) para brindarles apoyo para tener mejor infraestructura, equipos, talento humano y servicios. El segundo programa es el Modelo de Acción Integral Territorial que surge del programa del gobierno anterior, el MIAS, y contempla ir las regiones y abordar los problemas locales con la entidad territorial y el acompañamiento del Ministerio.

El concepto de salud

Para entender cómo funciona actualmente el sistema de salud, es necesario conocer el concepto de salud desde todas sus perspectivas. Julio César Castellanos, director general del Hospital Universitario San Ignacio de Bogotá, mantiene que la definición de la Organización Mundial de la Salud, que dice que la salud es “un estado de completo bienestar físico, mental y social, no solamente la ausencia de afecciones o enfermedades”, es una definición utópica. Como una más acertada propuso la de Alejandro Jadad, un médico colombiano que trabaja desde Canadá, y de un grupo de pensadores internacionales, que definen la salud como: “La habilidad para adaptarnos y (auto)gestionar, como personas o comunidades, los desafíos físicos, mentales o sociales que nos presente la vida”.

Según Castellanos, la salud puede ser un servicio privado, como en China y EEUU; un servicio público, como en casi todos los países del mundo; o un derecho fundamental como en Colombia.

Por definición un servicio público es un conjunto de actividades y subsidios permitidos, reservados o exigidos a las administraciones públicas por la legislación en cada Estado. En Colombia hay servicios públicos domiciliarios, de la justicia, de educación primaria y secundaria y parte de la superior y de salud, añadió Castellanos.

Además, los servicios públicos tienen la finalidad de responder a diferentes imperativos del funcionamiento de la sociedad, y, en última instancia, favorecer la realización efectiva del desarrollo personal, económico, la igualdad y el bienestar social. Estos suelen ser servicios esenciales, ya que los costos corren a cargo de los contribuyentes a través del Estado, es decir, el gasto público. “En política pública los servicios se les brindan a todos los colombianos, independientemente de su capacidad económica. La capacidad de dinero no limita el acceso. Los que tienen más recursos financian a los que tienen menos”.

La Declaración Universal de los Derechos Humanos (DDH) en su artículo 25 dice: “Todas las personas tienen el derecho de tener un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez u otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad”.

De acuerdo con Castellanos en los DDH está el eje de los tres conceptos de la salud: la condición de equilibrio social, la asistencia médica y los seguros. Estos tres conceptos están mezclados en Colombia; a pesar de que aseguramiento y salud no es lo mismo, explicó el experto, “que la población tenga cobertura no quiere decir que sea sana”.

La salud como derecho fundamental en los ordenamientos jurídicos necesita de un estado preferencial en cuanto a garantía y tutela, dijo Castellanos. Cuando ese derecho es violado, el ciudadano puede tutelar al Estado para que le garantice ese derecho, de forma procesal, jurídica y financiera. Dado que en Colombia la salud es un derecho fundamental, desde  la Ley Estatutaria 1751 de 2015, en teoría hay cobertura universal e infinita, añadió.

Otros términos esenciales para entender la complejidad de los sistemas de salud son:

  • Servicios de salud: acciones que una persona o comunidad reciben para preservar la salud. Incluyen la promoción, prevención, atención y rehabilitación.
  • Sistema de salud: conjunto de normas, organizaciones, instituciones y recursos cuyo objetivo principal consiste en mejorar la salud.

La economía de la salud

Entender los modelos financieros y cómo se movilizan los recursos hace parte del contexto económico que necesita un periodista que cubre la fuente de salud. Gilberto Barón, economista y asesor del Ministerio de Salud, compartió algunas de las bases sobre cómo opera el dinero dentro del sistema.

Funciones del sistema

El financiamiento en un sistema de salud está vinculado a la prestación de servicios. Lo que es gasto en producción de bienes y servicios es ingreso y demanda para eso mismo. Financiamiento y prestación de servicio son dos funciones que hacen parte de un mismo proceso. Tras la Ley 100 estas dos funciones quedaron a cargo de agentes especializados.

La función de financiamiento tiene tres subfunciones: recolección de rentas, fondo común y la compra de servicios. Y la función de provisión de servicios implica dos subfunciones: prestación de servicios individuales (por ejemplo la atención de la EPS) y los servicios colectivos de salud (los programas de salud pública) y de la población no afiliada a régimen contributivo ni subsidiado.

El flujo de recursos

El esquema básico bajo el que opera el sistema da la atención en salud consiste en un consumidor (paciente), un proveedor (por ejemplo: hospitales, laboratorios, fabricantes de equipos médicos) y el tercer pagador o el comprador (EPS, en el régimen subsidiado). En el flujo básico de los recursos en el sistema de salud, los recursos van del consumidor al tercer pagador, quien es quien administra el dinero y contrata a los proveedores, y del tercer pagador al proveedor que dá los servicios al consumidor.

La forma más sencilla de hacer funcionar este sistema es el pago del bolsillo o el pago que hace el consumidor al proveedor. Esta es una variable muy sensible del financiamiento de la salud porque dice cuál es la carga adicional que hace el consumidor y es un indicador de accesibilidad y calidad del sistema.

Fuentes, mecanismos y agentes del financiamiento

Las fuentes de financiamiento son las familias, las empresas y, en algunos casos, ONGs extranjeras y domésticas, organizaciones de caridad y gobiernos y compañías extranjeras. El gobierno nacional no genera recursos; por impuestos los obtiene y los canaliza al gasto social.

Los sistemas de salud en el mundo se financian con mecanismos como: impuestos, cuotas o contribuciones a la seguridad social; pagos privados a primas de aseguramiento o planes de medicina prepagada; los pagos de bolsillo, copagos y cuotas en el ahorro y las donaciones y préstamos.

Los agentes de recaudo son los gobiernos (central, regional o local), los organismo públicos independientes o la agencia de seguridad social, los fondos de seguros privados con o sin fines de lucro y los proveedores.

Equilibrio del sistema

Si el total de los recursos que se destinan a la salud es igual al gasto en salud, entonces, teóricamente, el sistema está en equilibrio.  En otras palabras, todos los recursos e ingresos que se destinan a la compra de servicios equivalen a lo que reciben los agentes. En el sistema colombiano sucedió por muchos años que el total de los ingresos era mayor que el gasto y por un tiempo hubo gran disponibilidad de recursos. Sin embargo, la situación hoy en dia no es nada parecida. El gasto total en salud es mayor al total de rentas de los recursos.

Esto tiene tres posibles salidas en política pública. Aumentar los impuestos, aumentar las contribuciones o el gasto de bolsillo. Por otro lado, contener los costos y asumir las repercusiones en la administración de servicios o, la mejor alternativa, aumentar ingresos y al mismo tiempo mejorar la eficiencia del gasto.

Modelos de financiamiento del sistema de salud

Se pueden distinguir tres modelos económicos que inspiran el esquema del sistema:

  • El sistema nacional de salud universalista: responde al modelo de Beveridge donde los servicios son financiados principalmente por impuestos. Es el modelo del sistema inglés.
  • Sistema de seguridad social: originario del modelo Bismark, se financia fundamentalmente por contribuciones obligatorias en la nómina. En buena proporción el gasto es financiado por dineros de fondos públicos y seguridad social. Es el de Francia y Alemania y en el que se inspiró el de Colombia.
  • Sistema de demanda: inspirado en el modelo de mercado y financiado con seguros privados y pagos directo de bolsillo a proveedores. Es el sistema de Estados Unidos.

Antes de las reformas de 1990, en América Latina y Colombia había sistemas muy fragmentados y con el tiempo estos sistemas se han ido convirtiendo al modelo Bismark o al Beveridge, explica Barón.

El sistema de salud colombiano está financiado 41% por contribuciones de seguridad social, cerca del 30% por transferencias del sistema general de participaciones y de gobiernos locales y lo demás por prepagos voluntarios, prepagos obligatorios, gasto de bolsillo y otros aportes. Con la reforma tributaria del 2012 comienza a crecer el financiamiento con recursos tributarios, añadió el experto.

El sistema tiene dos regímenes: el contributivo para el trabajador dependiente, el trabajador independiente y el pensionado, y el subsidiado para la población pobre y vulnerable. Según datos preliminares del censo del DANE 2018, 45% de la población pertenece al régimen subsidiado y 44% al contributivo. Elisa Torrenegra, presidenta de Gestarsalud (asociación de empresas gestoras del aseguramiento en salud en Colombia) explica que entre más personas formalizadas haya, menos del régimen subsidiado se necesita y afirma que actualmente hay 61% de informalidad en el país.

El gasto

En Colombia la salud tiene alrededor del 7,2% de participación del PIB y el gasto de bolsillo suponer casi 18% del total del gasto en salud, según la última encuesta del presupuesto familiar. Barón advirtió que el sistema colombiano de salud gasta actualmente más de los recursos que dispone y muestra problemas de sostenibilidad financiera que seguirán teniendo incidencia sobre el conjunto de la economía.

“Los logros alcanzados en materia de cobertura, unificación de los planes de beneficios y materialización de derechos urgen la necesidad de ampliar el espacio fiscal, mediante incrementos adicionales de recursos, y al mismo tiempo mejoras de eficiencia y ahorros de recursos”, añadió el economista.

El mercado de la salud

Para entender el origen de los gastos, según Julio César Castellanos, hay que reconocer que en Colombia hay una dualidad en el mercado de la salud. Existe un sistema de salud público que está conformado por la suma del Sistema General de Seguridad Social en Salud (SGSSS), los exceptuados del sistema de riesgo laborales y el SOAT. Es decir, por dineros públicos que indican que el sistema se rige por la norma y que sobre él aplica el derecho fundamental de la salud. Pero, aclaró, que también hay un mercado de salud privado conformado por los servicios privados, prepagados, de pagos complementarios y pólizas. “La gente usa muchos recursos de salud privados. Poca gente va a odontología a la EPS y los médicos además de trabajar en un hospital del sistema, también ofrecen consulta particular”.

Igualmente, Barón mencionó que en el sistema de salud coexisten instituciones de distinta naturaleza. Hay entidades del Estado que prestan un servicio, privadas sin ánimo de lucro o ESAL, y entidades privadas con ánimo de lucro que tienen el objetivo de generar dinero a sus accionistas.

A veces se habla del “negocio de la salud” desde puntos de vista negativos, dijo Castellanos. Pero, en Colombia es lícito obtener utilidades o excedentes por la prestación de los servicios públicos, añadió. “Nadie le cuestiona a las empresas de acueductos que reciben ingresos. Incluso muchas de las mejores EPS del país son entidades con ánimo de lucro”. Insistió en que no hay que confundir negocio con actividad delictiva.

Más allá del mercado privado, el sistema de salud es el actor más importante del mercado de salud en Colombia, es el principal comprador de servicios y quien puede financiar los tratamientos de alto costo, dijo Castellanos. Al explicar porque persisten problemas de acceso para algunas personas bajo el mismo esquema, mencionó:  “Cuando en igualdad de condiciones en un sistema los resultados son muy diversos el problema esencial es de los actores y no del sistema”.

La vigilancia del sector

Del mismo modo, Fabio Aristizábal Ángel, superintendente nacional de Salud sostuvo que en Colombia, “El problema no es el modelo, son los actores”. El funcionario manifestó que la presencia de fallas en el sistema y en la atención de los afiliados se debe a la falta de transparencia y legalidad.  Para el 19% de colombianos, según una encuesta de la revista Semana, es una prioridad evitar la corrupción en el sistema de salud. En un país donde el 7.2% del PIB pertenece al cuidado de la salud, pero en el que aún se presentan fallas en el sistema y en la atención a los ciudadanos, el superintendente encuentra la solución en:

  • Combatir la corrupción.
  • Acabar con la evasión de los ciudadanos que no cotizan en el sistema o de aquellos que no cotizan lo que les corresponde.
  • Formalización de la población.
  • Control de la excesiva intermediación.

También compartió que es necesario dar más capacidades de vigilancia y sanción a la Superintendencia. La máxima sanción que puede poner la Superintendencia de Salud son cerca de 2.000 millones, mientras que en la de Industria y Comercio son 100 mil millones de pesos. “Para una persona que se robó 80.000 millones de un cartel, la máxima sanción es de 2.000 millones”, dijo el superintendente.

“Hay que posicionar la superintendencia como un organismo técnico. En el nuevo proyecto de ley estoy solicitando que den los tiempos para yo poder fallar en derecho y dedicarme a los riesgos de salud para que la institución sea más autónoma, independiente y que realmente infunda respeto en los vigilados”, agregó Aristizábal. Asi mismo afirmó que existe una necesidad de reforzar el alcance de la superintendencia en las regiones para que tengan capacidades resolutivas.

Aristizábal también manifestó que los periodistas tienen una labor muy importante en la vigilancia de la salud. “Los periodistas son los principales reclamadores del sistema. Los entes de control se activan cuando los periodistas hablan”.

Tratamiento al periodismo en salud

El contexto técnico del sistema es solo una parte de las herramientas que necesita un periodista para cubrir los temas de salud. La otra parte del trabajo está en emplear las mejores prácticas periodísticas para comunicar esta información de naturaleza compleja con conocimiento, rigor y ética.

Cómo construir una agenda de periodismo en salud

Antes de lanzarse a la reportería en la fuente de salud, según José Luis Novoa, el periodista debe indagar cuáles son los procesos que debe cubrir, cuál es el ‘gran relato’ y a qué narrativa le está apuntando.

“La mayoría de cobertura de periodismo en salud de colombia se hace a partir de las fuentes”, dijo el periodista e invitó a los asistentes al taller a pensar en los grandes procesos detrás de las noticias que se cubre a diario y a partir de ahí atreverse a plantear sus propias agendas. Así mismo, les compartió una serie de pasos para construir una agenda de periodismo en salud realmente informativa para las audiencias:

  1. Definir cuáles son los procesos que se deben cubrir: Reflexionar sobre los grandes temas detrás de las historias que publican, para encontrar, más allá de los problemas particulares, los problemas de fondo. Es recomendable preguntar a los funcionarios (secretarios, superintendentes y ministros) cuáles son los grandes temas del sector.
  2. Construir una narrativa: Es menester tener más presente la narrativa a la que le apuntan con su trabajo. En América Latina y en Colombia estas tienden a enfocarse en buscar culpables o en contar un drama de un personaje. Urge equilibrar la simpatía y  la empatía con una mirada más compleja. “A veces contribuimos a ciertas narrativas que no permiten avanzar”, dice Novoa.
  3. Hacer un trabajo previo. “Los editores no son tan cerrados como los percibimos. Un buen reportero que sabe escoger sus focos y sus proyectos, que se acerca a su editor con una propuesta bien estructurada y un trabajo de prerreportería hecho, tiene oportunidad frente a su editor”, aconseja Novoa.
  4. No todo está en los boletines y los cables. Una agenda que realmente cubra la información que necesitan las audiencias requiere ir más allá de temas repetitivos que aportan fuentes, los boletines de prensa, las agencias de noticias y otros medios.
  5. Seguir el dinero. En salud el tema económico es transversal. Casi todos los reportajes deben cubrir información económica. Novoa sugiere siempre seguirle la pista al dinero. Puede que aparezcan nuevas historias.  
  6. Prestarle atención a la opinión. Los columnistas y editorialistas siempre están buscando temas. Sus ideas no siempre llegan por portadas de medios y en ocasiones sus textos nacen de reportaje o análisis.Cuando nos interese cubrir un tema que debe ser posicionado en la agenda es importante acercarse a esas personas que pueden poner el tema en la opinión pública, con los estudios que hemos revisado y la información importante.
  7. Llegar a las audiencias específicas. Es útil identificar dónde podemos hacer relaciones con la audiencia a la que más le puede interesar los temas que cubrimos. Dependiendo del tema, así garantizaremos que el contenido llegue a empleados de hospitales, académicos, asociaciones de pacientes, etc. Estar al alcance de un público que no solo lea sino que también reaccione, permitirá que propongan nuevos temas, que hagan la historia más relevante y amplíen la capacidad de resonancia de un tópico.
  8. Ir más allá del caso. “A veces los periodistas nos sentimos Robin Hood", dice Novoa.  La frecuente cobertura centrada en el caso particular es inconveniente. La audiencia se conmueve legítimamente ante historias de dolor de pacientes o víctimas y es cierto que este tipo de enfoques suman rating y lectores; pero, si esta es la narrativa con la que hacemos la nota y abordamos los problemas, contribuimos a que a que la audiencia no conozca cuáles son los los problemas estructurales detrás de cada caso y a centrar la discusión donde no es. En salud se debe cubrir a partir del problema central y si, a partir de ahí, el periodista encuentra un caso que permita contar mejor la complejidad de la historia, es pertinente incluirlo. 
  9. Superar las falsas disyuntivas: La ciencia médica no es exacta. Dos pacientes que toman el mismo medicamento pueden reaccionar de forma distintas. A la hora de cubrir temas de salud, antes de culpabilizar a entidades o médicos, también hay que explicar a los lectores que, en algunos casos, hay factores que contribuyen a la muerte o a la enfermedad, como el sistema y la naturaleza misma.
  10. Adelantarse a lo que viene: Los periodistas han de fijarse en los determinantes sociales que pueden impactar la salud de las personas, y aplicar una narrativa que culpabilice menos al paciente y observe más los factores globales. Cubrir las causas sociales de enfermedades y padecimientos incluso lleva a abordar otros temas transversales a la salud.
  11. Hablar de los asesinos silenciosos: “Las enfermedades que realmente nos están matando no las estamos cubriendo”, dice Novoa. Recomienda proponer historias sobre estos temas que no reciben tanta atención, como la enfermedad cardiaca, con cifras y datos al editor.

Hacer periodismo de salud en la redacción es un reto: ¿cómo superarlo?

Para Pablo Correa, editor de temas ambientales, salud y ciencia en El Espectador, la clave de la construcción de una agenda está en priorizar al lector. “El periodismo de salud debe estar pensando en las audiencias”. Afirmó que para él la calidad en el periodismo en salud se da cuando un reportero toma un tema que realmente impacta a la sociedad y lo transmite con reflexión. Para lograr esto recomendó a los periodistas ser cercanos, ver los problemas en profundidad y aproximarse a las realidades sin frivolidad. También insistió en llevar la imaginación un poco más allá del tema para mostrar a las audiencias lo que está pasando con formas de contar fuera de los convencional.

Sin embargo, cubrir temas de salud en Colombia desde la redacción de un medio representa asumir distintos retos que van desde adherirse a la agenda que impone la opinión pública, cumplir con los requisitos de los editores, producir contenido con pocos recursos y tiempo y capacitarse para trabajar temas técnicamente complejos.

Correa planteó algunas perspectivas para superar los retos de hacer periodismo de salud en una redacción:

  1. Enamorarse de la fuente. Pocos periodistas llegan a una redacción con el propósito de cubrir la sección de Ciencia y Salud, pero es posible construir una vida periodística desde allí. Enamorarse de la fuente es el primer paso para encontrar una voz, una agenda y desarrollar un olfato que permita llegar a mejores temas.
  2. Permanecer en un medio.  “La mirada del buen periodismo de salud aparece después de tres años”, dice Correa. Para ganar la experiencia suficiente que exige conseguir ese olfato, es necesario permanecer en el medio en el que se labora y ganar la confianza del editor de sección a punta de trabajo.
  3. No sucumbir ante la frustración. Es frustrante cuando los temas no prosperan y esperar a que el medio o el editor cambien sus criterios. Este cambio debería comenzar desde el mismo periodista, quien debe capacitarse y demostrar su conocimiento argumentar por qué no se debe ir con la agenda impuesta por las presiones mediáticas.
  4. Jugar en equipo. La única forma de ganar dos o tres días para concentrarse en un tema es que el de al lado te apoye en los temas del día a día. Además, Correa propone trabajar en colaboración para hacer investigaciones con más impacto. “Esto empieza en el grupo pequeño. De ahí, con suerte, se extiende otros medios y luego a medios internacionales”.
  5. Ganarse el respeto de las fuentes. Es importante tener la confianza de quienes le aportan información y esto se consigue haciendo un trabajo respetable, evadiendo el sensacionalismo.
  6. Amarrar el ego.  “El ego es incompatible para el buen periodismo porque no permite escuchar a los que tienen algo que decir”, puntualiza Correa. Es importante conocer las preocupaciones de los lectores qué información es realmente valiosa para ellos, más allá de lo que sea prioritario para el periodista.
  7. Monitorear. Los periodistas de salud usar herramientas de monitoreo para lograr administrar toda la información que existe sobre este tema. Es recomendable construir una lista de Twitter con medios y fuentes de ciencia y salud y armar una red con los medios (revistas, diarios, canales) de preferencia.
  8. Medir. Herramientas como Google Analytics o Crowdbabble pueden medir el impacto de las noticias en la web. Es una forma de calibrar si el criterio de selección de los temas compagina con los intereses de los lectores. Igualmente, recomienda medir las impresiones e interacciones en redes sociales para reconocer las formas más exitosas de compartir los contenidos.
  9. Encontrar el mejor formato. Revisar las cifras de publicaciones en formato texto, video, audio y de contenidos gráficos permite identificar cuál es la forma preferida de los lectores para consumir cierto tipo de información y para revisar en qué se está invirtiendo el tiempo.
  10. Identificar entre lo urgente y lo importante. “A veces los medios se fijan en un caso en particular de un paciente y por presión mediática se termina privilegiando solo ese caso”, dice Correa. El valor del caso está en la oportunidad de ir a buscar las cifras totales de ese problema o enfermedad, que permitan explicar una realidad.
  11. Buscar las fuentes primarias.  Para que la cobertura de temas de salud vaya más allá de cubrir las urgencias diarias, es recomendable acercarse a las fuentes primarias de las que se alimenta la comunidad científica y médica, y empezar a descubrir temas que logren sorprender a los editores. “Hay que perder el miedo por la terminología científica, acercarse y encontrar fuentes y temas que no pasan por otro medios o agencias”.
  12. Optar por otras emociones: no solo la indignación. La frecuencia en que se cubren temas como la mala operación del sistema crea un sesgo en la percepción social de los lectores y que es importante también contagiarlos con historias de éxito.

Conflictos a los que se enfrenta el periodista de salud

Para un mejor ejercicio del oficio, el periodista Carlos Dáguer, alertó a los periodistas de la “triple esquizofrenia” que viven quienes cubren temas de salud y mencionó los siguientes conflictos  a los que se enfrenta el profesional:

  1. Como particularidad de este periodismo, a veces no sabemos si somos periodistas que cubren el aseguramiento de la salud o ayudamos a la gente vivir mejor, dijo Dáguer. El periodista informa acerca de temas de salud y ciencia como nutrición, genética, salud mental o tecnología y en otras ocasiones habla de leyes, EPS, cobertura, etc., por lo que siempre se encuentra entre esta dualidad de enfoques.
  2. “En el periodismo todos aprendimos que la noticia es que un hombre muerda a un perro y tendemos a reflejar la realidad a través de la excepción de la regla, para dar un giro narrativo llamativo. Pero la ciencia demanda todo lo contrario, el dato estadísticamente significativo es la noticia, por ejemplo: un tratamiento funciona porque a la mayoría le funciona. Por lo tanto en el periodismo de salud tenemos que lidiar con la paradoja de cómo fundir en un relato de la excepción el dato de la ciencia”.
  3. “Como muletilla heredada del periodismo literario, acostumbramos a que las buenas crónicas tienen que tener tragedia. En la ciencia el dato técnico puede ser el punto de partida de la historia. Aunque nos gusta el relato trágico, el dato estadístico nos muestra cómo es la realidad y no siempre incluye drama”.

Impacto del periodismo en la salud de las audiencias

Dáguer también expuso cómo el periodismo impacta en la salud de las audiencias según estudio científicos que han analizado las consecuencias del oficio y destacó los siguientes puntos.

A partir de un repaso de la literatura científica y de las revistas de divulgación, que han tomado muestras representativas y estudiado en detalle contenidos periodísticos para encontrar las consecuencias de este oficio en la salud, Dáguer presentó como conclusión tres dimensiones desde las que la ciencia han medido el impacto del periodismo en la salud pública.

El impacto de las celebridades ante las enfermedades

Según la lectura de distintos estudios realizada por Daguer, cuando una figura pública  expone a los medios una condición de salud o enfermedad hay un aumento en el tratamiento y la prevención de la misma dentro de la sociedad. Estos son algunos de los casos.

  1. Efecto Magic Johnson: En 1991, el basquetbolista Earvin ‘Magic’ Johnson anunció públicamente que era portador de VIH. Una vez la noticia se hizo mediática hubo un incremento en el número de pruebas de detección de VIH y un aumento en la compra de condones. Asimismo, crecieron las donaciones a organizaciones que apoyan la investigación de este virus. Según un estudio publicado en Journal Health Communication en 2009, “la exposición a las celebridades a través de los medios de comunicación puede tener una influencia importante en las actitudes, creencias y comportamientos relacionados con la salud del público”. Este estudio también destacó que a mayor grado de participación emocional de la celebridad, más probabilidades de mostrar un aumento en la preocupación de otros por reducir las conductas sexuales de alto riesgo. Con el anuncio del jugador el grupo de personas que presentó más actitudes preventivas, fueron hombre heterosexuales.
  2. Efecto– Katie Couric: En marzo de 2000, la periodista estadounidense Katie Couric decidió mostrar en televisión el proceso para preaprarse para una colonoscopia. Su esposo había muerto de cáncer colon rectal y aunque ella no estaba enferma, comenzó a realizarse esta prueba periódicamente y quería promover la prevención de este padecimiento. De acuerdo a un estudio publicado en –Archives of Internal Medicine en el 2003, el día que se hizo pública la campaña de Couric, la cantidad de colonoscopias en EEUU aumentó significativamente y la tendencia se mantuvo nueve meses. El estudio concluyó que una celebridad, aunque no esté enferma, puede influir en la alerta de prevención y además sugirió que para que puedan impactar en la salud pública, las celebridades deben ser entrenadas al suministrar información basada en evidencia.
  3. El efecto Kylie Minogue en la prevención del cáncer de seno: En 2005 la cantante australiana Kylie Minogue se realizó una mamografía que no mostró ninguna irregularidad. Sin embargo, días después se hizo un autoexamen y decidió practicarse otra prueba en la que sí le encontraron una masa. Al hacer su historia pública en los medios, aumentó radicalmente el número de solicitudes para mamografías en Australia. No obstante, la comunidad médica no estaba preparada para esas citas. “Los defensores de la salud deben desarrollar estrategias anticipatorias para responder ante el cubrimiento noticioso sobre enfermedades de celebridades”, concluyó el estudio publicado en The Medical Journal of Australia, en 2005.
  4. El efecto de las historias de suicidios de famosos: Cuando se publican en medios historias sobre el suicidio de una celebridad, hay un efecto dominó en la comunidad, conocido como el efecto Werther que explica cómo contribuye la cobertura periodística de suicidios en la sociedad. El sociólogo David Phillips publicó en 1974 un artículo donde dice que el suicidio puede ser contagioso. Para su estudio tomó todas los suicidios reportados en portada del New York Times entre 1948 y 1967  y encontró que había 33 portadas que trataban este tema y que después de la publicación de estas notas habían picos de suicidio en Estados Unidos. Entre sus muestras tomó la mediatización del caso de Marylin Monroe. A partir de estudios como estos y otros acontecimientos se han hecho reflexiones sobre la cobertura del suicidio que han guiado a los periodistas a tomar decisiones profesionales frente a esta realidad. 

Los cambios del rol del periodista en crisis de salud pública.

Los cambios de percepción del periodista y el impacto de estos en su trabajo durante momentos de crisis ha sido otro de objeto de estudio de la ciencia, según Dáguer.

La Vrije Universiteit de Amsterdam publicó en 2017 los resultados de un estudio realizado por medio de entrevistas a 22 periodistas finlandeses y alemanes que habían cubierto crisis de salud pública en sus países. El estudio reconoció que hay ciertos atributos que se mantienen en épocas normales así como en crisis: el deber de divulgar, el papel de perro guardián y la función de ser intérprete de la realidad.

También identificaron que hay tres formas en las que el periodista cambia.

  • Se siente llamado a movilizar a la sociedad hacia la prevención y comienza a proliferar el periodismo preventivo,
  • Manifiesta sentimientos de compasión para ayudar a las personas.
  • Asume las garantías de cómo clasificar el riesgo, intenta enseñarle a la población los niveles de riesgo y su conducta de perro guardián se prolifera y se vuelve cooperador a las actualidad.

La deficiente cuantificación de riesgos y beneficios de los tratamientos

“El periodismo pudo ser perjudicial para la salud según estudios que analizan las notas periodísticas dedicadas a describir los beneficios o riesgos de tratamientos de salud”, dice Dáguer. Según un estudio publicado, en 2011, en Columbia Journalism Review, 70% de las historias no cuantifican adecuadamente los daños de las intervenciones sobre las que informan y al contar los beneficios se quedan en anécdotas.

En la cobertura de tratamiento, como encontró en su lectura Dáguer, los periodistas, en vez de contar los datos estadísticos significativos, hacen una búsqueda deliberada de los casos excepcionales para contar una historia del tipo “el hombre que muerde al perro”. “Los estudios han demostrado que las noticias de atención médica a menudo exageran los beneficios y minimizan los daños o riesgos”, citó Dáguer a HealthNewsReview.org.

En 2016, PLoS Med publicó un un estudio de caso de cómo los medios de comunicación ayudan a enfermar a las personas. Este consistía en un análisis de 33 historias publicadas sobre el síndrome de las piernas inquietas durante un período de dos años en EEUU. La observación encontró que– solo una historia cuantificó un beneficio para el primer medicamento aprobado por la FDA para esta afección y que la mitad de las historias se basaban en anécdotas de personas que toman el medicamento y presentaban una mejora sustancial, mientras que solo 15 mencionaron el medicamento y, de estas, cinco informaron algo sobre los efectos secundarios y solo una cuantificó el riesgo de daño.

Este estudio sugirió que en lugar de hablar anécdotas no representativas en tono de curas milagrosas, los periodistas deben ayudar a los lectores a comprender qué tan bien funciona el tratamiento y responder, por ejemplo, qué probabilidades hay de mejora con el tratamiento, qué pasa si no se toma, qué efectos podría causar.

Dáguer recomienda que al informar sobre el impacto de tratamientos  es importante seguirle la pista al dinero. En un artículo sobre la cobertura de los medios de comunicación de los beneficios y riesgos de los medicamentos, el The New England Journal of Medicine sugiere a los periodistas buscar la evidencia por medio de las siguientes preguntas:

  • ¿Cuál es la magnitud del beneficio y a qué grupos de pacientes se puede ayudar?
  • ¿Cuáles son los riesgos y costos asociados?
  • ¿Cuáles son los posibles vínculos entre las fuentes de información y los fabricante, o aquellos que promueven la terapia?

Según Dáguer, esta recopilación de perspectivas sobre el periodismo de salud desde la literatura científica sobre cómo el trabajo de los periodistas puede afectar a las personas es un punto de encuentro entre dos formas de narrativa: el deseo del periodista de querer salvar el mundo y el de contar historias poéticas.

¿Cómo garantizar el rigor en el periodismo en salud?

Que la actividad periodística sea objeto de estudio de la cienda indica la importancia del periodismo en salud al informar sobre  temas relacionados con la vida de las personas. Carlos Francisco Fernández, director del taller, compartió con los periodistas un reporte elaborado por el Pew Research Center que cuantificó la forma en que los estadounidenses consumen información en salud por medios tradicionales y digitales, y que encontró que 61% de adultos han usado redes o medios como fuente de salud, 53% manifestó que esta información por lo menos una vez modificó su forma de pensar de la salud y 30% cambió algún comportamiento.

“No piensen que lo que ustedes están haciendo en periodismo en salud está pasando por alto. Siempre alguien lo va a leer. Esto exige un componente muy serio de responsabilidad”, dijo el médico y periodista a los asistentes.  Fernández Rincón les recordó a los 25 periodistas que la función de un periodista de salud es ser traductor y mediador entre las fuentes y las audiencias, investigar en profundidad, contrastar información y ahondar en la realidad de forma crítica. Así mismo, les indicó que deben evitar el sensacionalismo, cuidarse de crear alarma social por falta de contexto y preparación, renunciar a sembrar falsas expectativas al hablar de curas mágicas y a favorecer o encubrir intereses.

El director del taller compartió una serie de consejos para garantizar el rigor al hacer periodismo de salud:

  1. Si un avance científico no está publicado en una revista científica, hay que descartarlo:  Con frecuencia el periodista de salud recibe boletines de prensa y artículos con información de avances de investigaciones científicas o de productos farmaceúticos. Antes de simplemente replicar esa información hay que verificar que dicho avance sea en realidad una investigación científica publicada. "Si no, no existe en el mundo científico”, dice Fernández. 
  2. Verificar la veracidad. Una herramienta para periodistas en salud es el buscador Pubmed, el repositorio más importante y completo de artículos de investigadores del mundo. Allí se puede comprobar si una investigación, de la que surge un avance científico o adelanto en salud, ha sido publicada. Es útil para verificar si el autor o cualquier investigador es referente dentro del mundo científico.
  3. Usar voces que estén avaladas para equiparar la información científica. “No se atrevan a dar una recomendación de temas científicos o médicos si no está publicada o respaldada por un experto avalado”, dijo Fernández.
  4. No quedarse con una sola voz. Para tratar temas de terapias o tratamientos, siempre es necesario consultar con más de un especialista.
  5. Antes de hablar del riesgo de algo, fijarse en el riesgo relativo. Al recibir información en boletines o cables que hablen de riesgo o diga ‘esto causa o esto produce...’, hay que preguntarse cuál es el riesgo relativo paraevitar causar una alarma social basada en información poco precisa. El riesgo relativo hace referencia a la posibilidad de que me pase algo cuando hago algo, comparado a un grupo de personas que no lo hace. Dentro del rango de medición, si el riesgo es mayor de 1, es preocupante, y si es mayor de dos, es suficiente para declarar un riesgo, dijo el médico y periodista.
  6. Interpretar y contextualizar las cifras. No hay que simplemente publicar ‘nueve mil casos de dengue en el último mes; hay que verificar si la cifra se refiere a una incidencia, es decir, a los casos nuevos de una enfermedad en un periodo de tiempo en un determinado lugar por el número de habitantes, o a una prevalencia, que es el número de casos que permanecen de una enfermedad en un determinado lugar por número de habitantes. Así mismo, si se refiere a cifras prevalentes, es necesario comparar con otros meses y, si hay aumentos, referirse a ellos como picos epidémicos.
  7. Ser preciso en los términos. Fernández Rincón utilizó como ejemplo el término 'epidemia': “Una epidemia es algo que se transmite de persona a persona por lo que sería un error hablar de ‘epidemia de embarazos’ o ‘epidemia de desnutrición’”. Solo las autoridades pueden declarar una epidemia, añadió el experto; por tanto, si el periodista se encuentra con una cifra que llama su atención, debe verificar con el Instituto Nacional de Salud, pero nunca declarar una epidemia.
  8. No hablar de muertos; hablar de cuerpos. Un periodista tampoco puede declarar una muerte antes de que sea reportada por quien le compete. Solo los médicos pueden declarar muertos. Si a la hora de publicar la noticia, no hay reporte médico o de medicina legal, debe usarse el término ‘cuerpo’.

Con estos consejos profesionales y los conceptos técnicos como plataforma, los 25 periodistas participantes del taller “El sistema de Salud en Colombia: desafíos de la cobertura periodística”, antes de cerrar la actividad, retomaron sus propuestas de historias en salud y presentaron nuevamente sus ideas. Muchas de ellas, con evidentes cambios en enfoque y estructura, se instalaron en la agenda de los periodistas.

Sobre el taller El sistema de Salud en Colombia: desafíos de la cobertura periodística

Es convocado FNPI - Fundación Gabriel García Márquez para el Nuevo Periodismo Iberoamericano-  y Coosalud. Se realiza en Cartagena de Indias, Colombia, del jueves 29 de noviembre al domingo 2 de diciembre de 2018 con la participación de 25 periodistas de salud provenientes de 15 ciudades de Colombia. La actividad contó con la dirección de Carlos Francisco Fernández, asesor médico de El Tiempo, y las intervenciones de Iván Darío González, viceministro de Salud; Fabio Aristizábal, superintendente nacional de Salud; Pablo Correa, editor de temas ambientales, salud y ciencia de El Espectador; Carlos Dáguer, exasesor de comunicaciones del Ministerio de Salud; Gilberto Barón, economista y asesor del Ministerio de Salud; Julio César Castellanos, director del Hospital Universitario San Ignacio; y Elisa Torrenegra, directora de Gestarsalud.

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