Relatoría del taller '¿Cómo cubrir la migración venezolana?'
8 de Octubre de 2019

Relatoría del taller '¿Cómo cubrir la migración venezolana?'

13 periodistas trabajaron, bajo la guía de Ginna Morelo y Tulio Hernández, en torno a los instrumentos conceptuales, principios éticos y buenas prácticas de comunicación necesarias para hacer un periodismo de calidad que no refuerce los estigmas generalmente asociados a los fenómenos migratorios.
Tulio Hernández y Ginna Morelo. Foto: Guillermo González / Fundación Gabo.
Andrea Jiménez J.

Durante dos días, periodistas de diferentes ciudades de Colombia, así como venezolanos residentes en este país, se reunieron en Barranquilla para participar en un taller que resulta trascendental y necesario en el reto de narrar una de las grandes coyunturas de la actualidad. ¿Cómo cubrir la migración venezolana?, dictado por los maestros Ginna Morelo y Tulio Hernández durante los días 13 y 14 de septiembre, comenzó con la exposición de los participantes de los principales problemas y vicios a los que se enfrentan desde las redacciones cuando cuentan historias relacionadas con este fenómeno social y político. 

Una vez identificados estos puntos, se estableció el gran propósito del taller, que no fue otro que aprender a mirar a Colombia y a Venezuela de otra manera, y “andar con los otros para encontrarnos” -como precisó Morelo-, y reconocer al otro desde la humanidad, en un ejercicio que supere la descripción, el sensacionalismo y el dolor. 

La dinámica inicial de leer titulares y ver notas periodísticas en diferentes formatos, hechas en diferentes países de Latinoamérica, evidenció que el principal vicio de los periodistas a la hora de cubrir la migración venezolana es caer en los prejuicios. Títulos como: “Cae banda de venezolanos que robaba costosas pinturas”, o “Las venezolanas desbordan burdeles en Cúcuta”, reflejan ese sentir. 

Abordajes hechos desde la premisa de que los venezolanos solamente se dedican a ciertos oficios, o que le quitan el trabajo a los colombianos, fueron sometidos a comprobación solo por unos pocos medios -ejemplos que también se pudieron ver en el taller-. Estas coberturas demostraron que los principales supuestos de los que hacen eco los medios de comunicación se quedan en la percepción superficial que, al ser contrastados con datos y cifras oficiales, se evaporan. Esto evidencia cómo a través de los discursos mediáticos se mantienen o se transforman las estructuras de poder en medio de las cuales se producen los fenómenos migratorios y con las que las personas migrantes se tienen que enfrentar. 

¿Cómo entender (y aceptar) las migraciones?

Antes de empezar el abordaje del tema migratorio en los medios es necesario que los periodistas entendamos este fenómeno, su arraigo histórico y los prejuicios implícitos que lo rodean.

Más que contra la xenofobia, la cobertura sobre las migraciones debe ser una cobertura de la prevención, que desemboque en el llamado a la convivencia con los migrantes y refugiados, de acuerdo con el maestro Tulio Hernández. “El problema de la migración solo se resuelve cuando pasamos de una migración asistida a la migración productiva; cuando lo entienda plenamente el ciudadano”. Y esto quiere decir: cuando el migrante sale del campo de refugiados y entra en la economía de la población a la que llega, cuando se convierte en productivo, cuando paga impuestos, cuando tiene derechos y deberes: cuando es autónomo. 

Los seres humanos siempre han tenido dificultad para relacionarse con lo diferente, con lo diverso. Eso tiene sus antecedentes:

Un punto de partida histórico y social

Los esfuerzos por buscar razas puras han estado presentes a lo largo de la historia de la humanidad. Los blancos anglosajones, los nazis pensando en la pureza aria han desembocado en fenómenos totalitarios. Y en este punto, se puede migrar como pobre o como conquistador. La migración de africanos hacia América y demás colonias europeas fue obligada, y detonó la esclavitud y el racismo en el mundo entero. También migraron europeos y libaneses a territorio sudamericano, y se instalaron como los ricos en esos territorios. 

La historia de la humanidad es la historia de las migraciones

Todas las sociedades reaccionan a la llegada de extranjeros. Entre más diferentes, son más difíciles de aceptar. La reacción es más fuerte si llegan muchos en poco tiempo, si están conectados con la amenaza, si son diferentes. 

Se desarrolla un sentimiento de miedo e inseguridad aunque sin motivo real

Los medios tienen una responsabilidad grande en este punto, pues suelen replicar información salida de la institucionalidad, pero pocas veces contrastada bajo un riguroso análisis de datos y verificación de contexto. ¿Por qué se replica sin cesar que los casos de VIH se han incrementado en Colombia por la llegada de venezolanos? ¿Quién lo dice? ¿Se contrastaron cifras? ¿Se tiene clara la relación entre el aumento en la llegada de lo extranjeros y los casos de contagio? ¿Se pensó en revisar las políticas públicas de salud que pudieron impactar directamente en las cifras entregadas?

Somos más xenófobos (o aporófobos) de lo que queremos reconocer

“Los seres humanos somos la única especie animal que no reconoce de inmediato a los demás como miembros de la misma especie”, subraya Tulio Hernández, para explicar por qué nuestra renuencia a aceptar fenómenos como la migración. Aquí es donde aparecen reacciones como la xenofobia, la aporofobia y los nacionalismos fundamentalistas. “Buena parte de lo que llamamos xenofobia es en realidad aporofobia”, nos recuerda Tulio Hernández. Xenofobia es el rechazo, miedo o temor por los que pertenecen a otra nacionalidad o grupo humano, mientras que la aporofobia es definida como el odio, miedo y rechazo a las personas pobres. La pobreza es una característica circunstancial en la vida de los seres humanos, y en ningún momento forma parte de la identidad. “Los mitos a las ideas que subyacen son, en la mayoría de las ocasiones, aporofobia”. América Latina no se declara una región racista o discriminatoria. Sin embargo, la realidad y los titulares dicen otra cosa. “No nos incomoda el venezolano rico, el que no representa una amenaza. ¿Por qué nunca vemos un titular que diga que un venezolano dio un maravilloso recital? Ahí no nos importa la nacionalidad que sí nos importa para decir que unos extranjeros robaron algo”.

Para llegar a ese estado ideal de la migración productiva, que reconoce y acepta al ciudadano que llega, debemos superar los prejuicios que suelen acompañar las oleadas migratorias. Hernández compartió los 10 estigmas de los inmigrantes (que debemos romper), según Rui Marques, ex alto comisionado adjunto para los Inmigrantes y las Minorías Étnicas de Portugal

  1. Constituyen una invasión
  2. Vienen a quitarnos nuestros empleos
  3. Usan nuestros escasos recursos de salud, seguridad social, servicios públicos
  4. Traen criminalidad
  5. Las mujeres son prostitutas
  6. Son portadores de enfermedades
  7. A ellos los ayuda el gobierno y los organismos internacionales: les dan lo que nos niegan a nosotros
  8. Son diferentes, raros
  9. No pagan impuestos
  10. No son confiables

Y solo entendiendo estos estigmas necesarios de superar podremos avanzar en el camino hacia una cobertura eficaz de las migraciones, rompiendo con la esquematización de las tendencias mediáticas, que miran este fenómeno desde lo sensacional, lo urgente, lo breve, lo simple y lo frívolo.

Claves para cubrir la migración

Ginna Morelo entregó pautas con miras a romper las estructuras estandarizadas que suelen poblar la mayoría de contenidos mediáticos sobre este tema. Parecen básicas; de hecho, como periodistas lo sabemos, pero solemos olvidarlo.

1. Responder y entender por qué migran la personas

¿Qué tanto andamos y nos relacionamos con los migrantes para comprender este fenómeno? Lo primero que debe hacer el periodista que pretenda abordar esta realidad es acercarse a la fuente principal, a los migrantes, y entender cómo llegaron a serlo. 

Hay definiciones operativas, jurídicas y políticas sobre la migración. Entre estas, hay explicaciones que deben buscarse y entenderse. Solo comprendiendo la generalidad de este fenómeno, que ha estado presente a lo largo de la historia de la humanidad, tendremos una verdadera aproximación a él.

¡Ojo! Es vital entender que la migración no se puede cubrir por Twitter, ni muchos menos su seguimiento puede hacerse a través de redes sociales. No se trata de ponerse en los zapatos de los migrantes, pero definitivamente hay que ir allá donde se encuentran y estar con ellos. 

2. Investigar contextos, dejar a un lado la ‘declaracionitis’

¿Qué tanto pensamiento crítico tenemos los periodistas para enfrentar una cobertura? Todavía salimos a disparar el flash y a poner una grabadora al ritmo de la rapidez de la información. Sigue siendo absolutamente necesario revisar estudios, poner la lupa sobre los datos entregados por los funcionarios -muchos sin mayor contexto-. No podemos seguir haciendo eco del periodismo de las declaraciones. No bastan los encomillados en una noticia. Este es un problema que ya deberíamos haber superado, pero sigue ocurriendo, y podemos verlo cuando nos explota un fenómeno de tales dimensiones en la cara. Muchas veces, entre colegas no nos reconocemos, pero en la práctica continúa sucediendo.

3. Citar datos y fuentes 

Para que no se nos olvide: ¡los colombianos también hemos sido migrantes! El desplazamiento forzado hacia otros países, especialmente hacia Venezuela, también hace parte de la historia colombiana. Es importante recordarlo en tiempos en que los relatos y titulares están condicionados por una nacionalidad. ¿En qué momentos los títulos y narraciones fueron importantes por esto? ¿Quién lo decidió y cómo lo podemos corregir? Un estudio de la Fundación Ideas para la Paz dice que las condiciones de seguridad de Colombia no se han visto afectadas por la entrada masiva de venezolanos. El análisis de las cifras sobre los flujos migratorios, los delitos y la actividad operativa del sistema penal contradicen los cientos de titulares que hemos leído y escuchado señalando a los venezolanos como responsables de olas de criminalidad que suelen ser mucho más grandes que hechos aislados que tienen como responsables a los migrantes. Sí, algunos llegaron a delinquir, pero ¿es acaso la mayoría? ¿Por qué son ellos quienes prevalecen en el relato que hemos coincidido hacer sobre los venezolanos? Solo un verdadero análisis de datos y fuentes podrá hacernos obtener una radiografía global y certera sobre el tema. Lo demás solo contribuye a la xenofobia y el caos de desinformación. 

4. Juntarnos con otros (de otras disciplinas y de la nuestra)

Juntarnos con expertos nos permitirá comprender las claves para entender el tema. La migración es un fenómeno que involucra historiadores, antropólogos, sociólogos, psicólogos y demás profesionales que, sin duda, nos ayudarán a mirar en perspectiva la realidad actual a partir de revisar otros casos, como el conflicto sirio-libanés o la migración centroamericana. Así que no está de más tomar algunas clases con expertos de otras disciplinas.

También juntarnos con otros colegas que están haciendo el mismo trabajo nos permitirá diversificar esfuerzos y sumar lecciones aprendidas. ¿Quién está haciendo eso que puede servirnos para mejorar? ¿En qué otras redacciones y medios tienen esta necesidad que yo tengo?

5. Liberarnos de prejuicios, olvidarnos de nosotros

¿Qué tanto estamos dispuestos a caminar con otros en estos temas? ¿Estamos contando historias absolutamente importantes? Vale la pena olvidarnos de nosotros para acercarnos al otro, y no para pararnos desde la premisa de lo duro y difícil que es ser migrante y escribirlo o decirlo tal cual. ¿Cuánto estamos dispuestos a reportear? ¿De verdad estamos convencidos de que tenemos que ceder y acabar nuestro protagonismo en la cobertura de la migración? Recorridos acompañando a migrantes, intentando vivir como ellos, hay muchos. ¿Cuántos de estos relatos se olvidaron de la perspectiva del que deja su país para hablar desde el yo? ¿Cuántos desecharon la globalidad del tema para centrarse en una historia particular por el mero poder de la primera persona? No es ponerse en sus zapatos: se trata de acompañarlos a caminar.

De Venezuela a Colombia:  un vistazo al “fenómeno del desespero”

Al echar un vistazo a la migración venezolana, de acuerdo con el maestro Hernández, se pueden resumir y destacar los siguientes puntos relevantes, esenciales e imprescindibles para abordar este “fenómeno del desespero”, como lo ha llamado para caracterizar este hecho social y político.

Las oleadas

Los venezolanos no entraron de un día a otro a Colombia. Si bien se ha sentido su llegada mucho más intensamente en los últimos dos años, su migración ha sido paulatina, y se puede resumir en cuatro oleadas:

  1. La de inversionistas y pequeños empresarios que ocurrió un poco antes del chavismo y se aceleró con este.
  2. La ocurrida cuando Hugo Chávez expulsó a los empleados de la empresa estatal de petróleo, y la mayoría eran de alto nivel.
  3. Otra de personas con trabajos y profesiones conocidas, con capacidad de insertarse en el mercado laboral.
  4. Y la más reciente, esa en la que empezó a llegar la gente más pobre, la gente que empezó a pedir dinero en las calles. 

Las características

  • Es internacional: Se trata del éxodo más grande que se conoce en el siglo XXI (incluso superando a Siria). Están huyendo en masa. 
  • No se trata simplemente de un mal gobierno: Malos gobiernos hay muchos, y no derivan en un éxodo tan significativo. Tampoco es una revolución comunista, porque la situación de Venezuela no es como la de Cuba, tampoco como la de -en su momento- la Unión Soviética. Ni siquiera es una crisis económica: en Argentina están viviendo una, pero no hay enormes grupos de personas huyendo porque no hay carne o leche. Lo que ocurrió en Venezuela, sostiene Hernández, fue la destrucción sistemática de una nación, oficiada por una condición fanática de una cúpula formada por una tradición de militares golpistas totalitarios. 
  • La migración a Colombia se trata del más grande, acelerado y políticamente significativo desplazamiento humano entre dos países fronterizos. 
  • Es la más grande oleada migratoria extranjera en la historia colombiana: se encontraron una sociedad que nunca había migrado y una sociedad que nunca había sido sociedad receptora

Los tipos de migración

  • Migración pendular: Va y viene en plazos de 1 a 3 días, y se da en ambos sentidos: de Venezuela a Colombia y viceversa. Pasan entre Riohacha, Cúcuta y Arauca, principalmente. Cifras de Migración Colombia señalan que se pueden movilizar 17 mil personas los días más suaves, y hasta 40 mil los más movidos. Es de las más importantes, porque se da en una de las fronteras de mayor tráfico ilícito de todo el continente: hay tráfico de personas, órganos y hasta de dinero.
  • Migración de destino: La de esos que llegan para quedarse en un lugar
  • Migración de retorno: El regreso al lugar de origen
  • Migración de tránsito: Su imagen más representativa son los caminantes, los que llegan a Colombia buscando salir, ya sea por el aeropuerto o por el puente, y la mayoría terminan en Chile. Pero, ¿por qué caminan? En ese acto de caminar hay una cosa mucho más profunda en medio del desencanto. En el acto de caminar hay un duelo. Es gente que está tratando de abandonar la última esperanza, son los enamorados. Es una búsqueda de una tierra prometida a pie. Es gente que se inflige un castigo, pero detrás de este hay una esperanza, una aventura.

Imaginarios y autopercepciones

En general, un venezolano emigrante es un huérfano de patria que se siente desplazado forzoso. Hay una necesidad ‘exhibicionista’ en él: el venezolano trata de exhibir su condición en banderas que se pueden ver en gorras, chaquetas, sus prendas de vestir. Se trata de un exhibición a veces exagerada. Pero, ¿por qué lo hacen? El emigrante venezolano está desterrado, se quedó sin patria. Se siente un exiliado. Además, ha sido muy mediático. Tiene una narrativa de nostalgia a priori, avalada por una migración digital, que va contando en vivo, día a día. Por las redes sociales hacen propio periodismo, crean su propia narrativa. 

El contexto ‘caliente’

Hay cinco puntos álgidos que convierten la migración venezolana en una amenaza latente para la sociedad colombiana, más allá de los prejuicios y las percepciones que pululan sin un sustento real:

  1. El éxodo venezolano ha llegado a representar entre el 0.3  y 0.4 del PIB en Colombia.
  2. Los tráficos ilícitos de alimentos, medicinas, gasolina, personas, órganos.
  3. La caída del intercambio económico legal.
  4. Las hostilidades verbales y el cierre de diálogo diplomático.
  5. La protección a la guerrilla y lo carteles colombianos.

La frontera ‘bisagra’

Pero también, existe un contexto favorable, resumido en estos cinco puntos:

  1. Historia compartida
  2. Cultura con base común
  3. Tradiciones culturales compartidas
  4. Experiencias binacionales (migraciones anteriores)
  5. Experiencia integracionista (nacionales)

¿Cómo luchar contra lo establecido?

Si la norma para cubrir migración parece seguir una fórmula repetida y prejuiciosa, la labor del verdadero periodismo es darle la vuelta a esta situación. Lo puede conseguir si no olvida lo siguiente:

  • Trabajar sentimientos de empatía. ¿Cómo me gustaría que me trataran si yo fuese el inmigrante? Es una pregunta que nunca debe olvidarse, porque a partir de ahí se hará el abordaje de la cuestión. En un tema tan profundamente humano, no se puede olvidar al otro, a quien cuento.
  • Desmitificar los prejuicios con criterio y conocimientos. ¿Cuál es el aporte de los venezolanos al PIB? ¿Cuántos inversionistas han llegado a Colombia? No todos los migrantes llegados a Colombia ayudan a consolidar la sensación de pobreza extendida, y de lucha por oportunidades laborales. También ha venezolanos que generan empleos, que hacen crecer la economía local. 
  • Dar seguridad a la opinión pública. Es una de las mayores responsabilidades del periodismo, y aquí entra la ética individual, no exclusivamente la del medio. Si vemos titulares como “El 80% de prostitutas de la ciudad son venezolanas”, bien vale la pena preguntarse ¿Y cuántas prostitutas hay en la ciudad? Una cifra crea la sensación de caos. 
  • Ayudar a no politizar la cuestión migratoria. Se trata de un esfuerzo importantísimo, porque hay pocos escenarios migratorios como el que ha tocado a Colombia y Venezuela, con tantos intereses polìticos de por medio, teñido de ires y jales, dimes y diretes de parte de uno y otro gobierno.
  • La asociación de la sociedad receptora con los migrantes no es solo una relación humanitaria, sino de derechos humanos. Los emigrantes tienen instrumentos internacionales sobre refugio y migraciones que son de obligatorio cumplimiento por los Estados. Y nadie, mucho menos un periodista, lo puede olvidar.

La doble agenda

Los inconvenientes pueden persistir. Por ejemplo, ante la falta de información. ¿Qué hacer en la ausencia de cifras o con cifras en las que no se encuentran los datos completos? Esta es una situación frecuente en el proceso de producción de piezas periodísticas. Ginna Morelo tiene una clave: “no vas a poder cambiar la nota, ni vas a poder convencer a tu editor. Por eso, uno debe tener la doble agenda. Crear otra agenda a partir de los vacíos del diario”. 

Pero, ¿y las notas del día a día? Esta cobertura no se puede abandonar, por eso hay que organizarse y asociarse. La doble agenda no es otra cosa que cumplir con las disposiciones diarias del medio, pero al tiempo desarrollar una propuesta de temas más robustos, de largo aliento, en los cuales pueda resolver esos asuntos que me inquietan periodísticamente, pero que cuesta resolver de un día a otro. Esa agenda también permite trabajo colaborativo, asociaciones con otros reporteros, colegas o medio interesados en hacer una cobertura más sesuda de esas temáticas. “Hay que desplazar la mirada”, sentencia la maestra.

Ver lo que hacen los otros

Muchos reporteros sufren de un síndrome grave para el oficio: el de llegar primero. Pero no basta con llegar primero a la historia, sino con saberla contar. Entre un paso y el otro, muchos caen en la repetición de estándares mediáticos que terminan opacando la cobertura. También están los tenaces, los que logran hacer un ejercicio diferencial en medio de la saturación de propuestas calcadas. En el caso puntual de la migración, que es un fenómeno universal, hay excelentes referentes que nos ayudarán a refrescar nuestra mirada, como:

Mirar a los otros nos permitirá:

  • Mantener un contexto ético
  • Establecer normas en la redacción para cubrir la migración
  • Acercarte a tu audiencia - y a los migrantes
  • Desafiar el discurso del odio
  • Demandar acceso a la información

Además, ya hay otros que lo han contado, lo han investigado, y ese es un buen punto de partida para encontrar claves que puedan servirle al periodista en el proceso. Los que han llegado primero saben a dónde se puede ir, cómo preguntar, dónde se puede sacar una cámara fotográfica y dónde no, puede enseñar a reconocer uniformes de instituciones gubernamentales.

Las inolvidables tres I: Inspiración, investigación, innovación

¿Cómo hacer para que la migración no sea solo un tema contado desde las noticias sensacionalistas? ¿O para que no solo sea narrada desde la crónica?

1. Inspiración

Los temas no nos pueden coger cansados. ¿Cuántas veces no nos ha ocurrido que aún no hemos terminado la mera cobertura inmediata de un tema cuando ya este desemboca en un alud de información? Ginna Morelo nos recuerda que debemos tener la capacidad de reaccionar, porque el mundo no se detiene y hay que cubrirlo siempre. Hacer de nuestro trabajo un constante atractivo se logra solo con inspiración. Recuerda: “el periodismo se aprende haciendo, pero también se olvida haciendo”. Si todo se lo dejamos al breaking news -dice Morelo-, se nos olvida la clase de seguimiento periodístico. 

Ninguna cobertura se acaba cuando la nota sale al aire. Al contrario: ahí es que cobra sentido nuestro oficio. “Debemos tener la capacidad de sostenernos para llevar nuestro trabajo a puerto seguro por mucho tiempo”, sostiene la experta. Por eso hablamos de un periodismo que explica y no de un periodismo que revela. No se vale quedarnos en las breaking news en medio de un clima adverso y generalizante para un miles de personas que se encuentran en medio de una situación compleja y que están reincorporándose a la cotidianidad que perdieron. No se vale quedarnos en el comunicado de prensa. Es necesario cuestionarnos, hacernos las preguntas concretas: ¿Es esta cifra la norma? ¿Le violaron el debido proceso? ¿Habrá segunda instancia?

2. Investigación

Que el testimonio de alguien sobre algo nos sirva para hacerles preguntas a quienes están en el poder sobre estos problemas. García Márquez nos recordó que el periodismo en esencia es de investigación. Martín Caparrós nos dice que hay que escribir en contra del público, porque no estamos para gustarle a nadie. El periodista debe incomodar, y por eso muchas veces en el camino se encontrará trabas para llegar a la información que busca. Aquí es vital conocer las leyes de acceso a la información de su país: “Periodista de cualquier país que no las conozca -sentencia Morelo-, está condenado a fracasar en el intento de hacer periodismo de investigación.

3. Innovación 

El diario El Mercurio, de Chile, dibujó, en medio de su artículo principal de cobertura sobre el rescate de los 33 mineros de la mina de San José, quienes permanecieron 69 atrapados en su interior, un círculo: un círculo que medía lo mismo que el diámetro de cápsula usada para su rescate, y por donde atravesó cada uno hasta llevarlos a la superficie. 

Este ejemplo, mostrado a los participantes del taller, es solo una de las maneras creativas e innovadoras que ha encontrado el periodismo de Latinoamérica para cubrir sus acontecimientos más relevantes. Hay retos y oportunidades, más que impedimentos para hacer las cosas.

Todo es cuestión de método

Hay algo clave que entender en este tema: no puedo contar la migración desde acá, desde el otro lado, desde la óptica exclusiva el receptor. Necesito periodistas que estén allá, del lado que abandonan, y que vivan allá y que conozcan. Solo entendiendo ambos contextos, el de aquí el de allá, el de la tierra dejada y el de la que recibe, se podrá hacer una cobertura ideal. Una cobertura que no revela, sino que explica.

Para lograrlo, lo más conveniente es hallar un método, uno que abarque los pormenores de la cobertura, que no deje nada al azar, y que responda las preguntas que harán los editores para darle viabilidad a la historia que proponemos.

1. La estrategia

¿Para qué vamos a contar una determinada historia?

¿Por qué es importante? ¿Por qué lo abordaremos de este modo y no de otro?

Explicar + Orientar + Profundizar + Servicio

Si nuestra premisa cumple lo anterior, es eficaz y eficiente.

¿Qué formato queremos emplear?

Decía Tomás Eloy Martínez que el lector es más inteligente que quien produce la información. La forma es tan importante como el contenido, porque de ella depende que este surta el efecto que buscamos. Subestimar el formato es uno de los grandes pecados de los periodistas, y la tarea no es dejarse llevar por el capricho. No es elegir el formato que más nos guste, se trata de dar con el adecuado.

Explorar + Elaborar + Probar

¿Cómo me quiero relacionar con la comunidad?

¿Hasta dónde quiero llegar con mi historia? ¿Cómo pretendo que impacte a la comunidad migrante?

Involucrar + Participar + Actuar

2. Planeación

Hacer un mapa conceptual de la investigación servirá para hacerse las preguntas necesarias que delimitarán la historia. Habrá que delimitar la gran pregunta problema. el porqué del tema, y así mismo sus fuentes, bases de datos, formatos, barreras y posibles salidas, herramientas, tiempos y recursos.  Un ejemplo de matriz.

3. Historias + Datos

Lo que contamos tiene que tener un asidero, tiene que venir de una fuente. Podemos hacer buenos gráficos, mapas, infografías, solo si tenemos datos. Si nuestro trabajo solamente se basa en testimonios, nos quedaremos en la crónica, y no en la buena crónica: la que demuestra.

Las historias deben ser relevantes, convincentes, persuasivas, oportunas, entendibles, informativas y auténticas.  Las historias y los datos, juntos, son el binomio perfecto. 

Un paso hacia el periodismo colaborativo

SI el tema de la migración venezolana a Colombia es de aquí y de allá, ¿por qué no unir fuerzas? En tiempos de recortes presupuestales los medios de comunicación, buscar manos amigas resulta pertinente. Es esta gran coyuntura una oportunidad única para hacer alianzas y contar a gran escala lo que muchas veces reducimos a una percepción personal, o a un comunicado aislado.

Para dar el paso hacia el periodismo colaborativo, es imprescindible:

  1. Empatía: ¿por qué nos junta el tema? ¿Nos asumimos un equipo? ¿Cómo hago para que mis intereses sean los tuyos y viceversa? 
  2. Gestión y administración de recursos: ¿Qué pones tú? ¿Qué pongo yo? ¿Qué gestionamos juntos?
  3. Comunicación: ¿Hay una agenda de reuniones de seguimiento? ¿Hay un cronograma de actividades abierto? Nada debería quedar al azar.
  4. Saber administrar los talentos. Talento + Cifras + Personajes 

Y un plus: revisa modelos para:

  • Estudiar las necesidades de los prosumidores, de la comunidad
  • Ir contra las tendencias mediáticas (sensacional, urgente, breve, simple y frívolo)
  • Entender que la experiencia de los otros orienta, pero tú debes preparar tu receta
  • Publicar largo, documentado, serio e, incluso, difícil 

Para finalizar: un decálogo imprescindible

En medio del taller, los maestros les propusieron a los participantes asumir la cobertura de una hipotética migración hacia un pueblito imaginario. El ejercicio dio como resultado propuestas mucho más aterrizadas y conectadas con la realidad de las dos poblaciones involucradas: la que llega y la que recibe, y una intención clara de humanizar al máximo el fenómeno social. Había una clara inquietud por conocer la raíz, la causa de tal migración, pero también una omisión de la búsqueda de políticas públicas que deberían activarse ante tales circunstancias. 

Así que para este caso hipotético, y para todos los reales que tengan que ver con información de situaciones de desplazamiento, migración, refugio o asilo, Tulio Hernández propone este decálogo de buenas prácticas:

  1. La movilidad es un derecho humano y debe ejercerse con dignidad y seguridad. Un periodismo militante y comprometido que asuma su responsabilidad como agente social facilitador de la convivencia puede servir como instrumento de incidencia para el mejoramiento de la condiciones de migrantes en situaciones de vulnerabilidad y favorecer su integración
  2. Todo ser humano tiene derecho a ser tratado como persona en su dignidad  e integridad, sujeto a pleno de derechos, y no solo como personas con necesidades que atender (revictimización). La información sobre su grupo étnico o de origen se recomienda solo cuando sea estrictamente indispensable para la comprensión de la noticia.
  3. El periodismo de calidad debe contrastar las fuentes y ofrecer todas las voces posibles en el marco de la pluralidad y diversidad (equilibrio de fuentes), con el fin de reducir al máximo la posibilidades de desinformación, errores, omisiones y ejercer el derecho humano a la comunicación.
  4. Se deben evitar las generalidades y simplificaciones sobre las personas migrantes a la hora de elaborar las informaciones. Igual las informaciones sensacionalistas, la exacerbación del escándalo y el morbo que resaltan prejuicios y refuerzan estereotipos sobre quienes migran. Las personas que cometen delitos son personas concretas, no culturas ni nacionalidades. Cuando se generaliza la acción de un individuo a todo su colectivo se apoya la reproducción de estereotipos del discurso xenófobo.
  5. Es posible humanizar las cifras y los datos.
  6. Adoptar una posición crítica hacia las actitudes racistas y/o xenófobas. Promover campañas de sensibilización que cuestionen cualquier forma de abuso de poder y/o violencia a personas.
  7. Contextualizar las informaciones y promover el respeto a la diversidad como rasgo de la democracia
  8. Las palabras importan: los titulares y las imágenes también. Deben seleccionarse en coherencia con los textos referidos a la información, buscando un tratamiento respetuoso de la dignidad de las personas y diversidades culturales.
  9. Promover experiencias positivas de integración, así como experiencias de diálogo cultural en la vida cotidiana (desarrollando agenda propia, más allá de lo tomado como actualidad o coyuntura)
  10. Informar y promover (y vigilar) el cumplimiento y promoción de los Derechos Humanos, el conocimiento de los marcos normativos internacionales y nacionales sobre derechos, procedimientos, recursos y obligaciones que tienen las autoridades frente a un refugiado y/o solicitante.

Sobre los maestros

Ginna Morelo (Colombia)

Reportera de asombro inacabado. Editora y magíster en Comunicación. Ha ejercido su labor de maestra y tallerista para diversas organizaciones en Colombia y fuera del país, compartiendo metodologías para coberturas periodísticas con énfasis en investigación, periodismo de datos, narrativas creativas y gestión, coordinación y elaboración de reportajes colaborativos.

Es autora de los libros Tierra de sangre, crónicas sobre las víctimas de la guerra; y Córdoba una tierra que suena, reportajes sobre músicos y juglares de la región cordobesa. También es coautora de seis guías periodísticas para cubrir la guerra, la paz, el posconflicto, el medio ambiente y cómo hacer emprendimientos periodísticos. Los títulos de estos manuales son: Pistas para narrar la paz, Pistas para narrar la memoria, Pistas para narrar la implementación del acuerdo de paz, La babel digital­ –pistas para un periodismo emprendedor–, Agenda Verde, todos ellos de Consejo de Redacción y de la Fundación Konrad Adenauer. Así mismo, coautora de Periodismo Ambiental: riesgos y oportunidades en la cobertura informativa, del Instituto Prensa y Sociedad.

Inició sus labores en el periodismo regional, es cofundadora de Consejo de Redacción, organización que promueve el periodismo de investigación en Colombia, editora fundadora de la Unidad de Datos del diario EL TIEMPO, profesora universitaria de la Pontificia Universidad Javeriana, la Universidad de La Sabana y la Universidad del Norte y vinculada con la Fundación para la Libertad de Prensa (FLIP). Ha sido exaltada con el Premio Gabo 2018 por su trabajo “Venezuela a la fuga”. Premio a la Excelencia de la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) 2019, Periodista del año del Premio Nacional de Periodismo Simón Bolívar 2018 y Ganadora del Premio Ortega y Gasset en 2016. 

Tulio Hernández (Venezuela)

Columnista de El Nacional. Escritor venezolano que ha combinado el oficio de sociólogo con el periodismo de opinión, la gestión cultural y la actividad académica universitaria. Fue miembro del Instituto de Investigaciones de la Comunicación (ININCO) de la UCV y del Comité de redacción del diario El Nacional, donde es columnista dominical desde hace dos décadas.

Entre otras publicaciones, sus escritos han sido publicados en El País, The New York Times en español y la revista Arcadia. Huyendo de una amenaza de cárcel del gobierno venezolano actualmente vive entre Madrid y Bogotá. En 2017 publicó Una nación a la deriva.

Sobre el taller

El taller 'Cómo cubrir la migración venezolana' fue convocado por la Fundación Gabo y Promigas y contó con la participación de 13 periodistas del Caribe colombiano, Bogotá y Cúcuta. Fue dirigido por Ginna Morelo (Colombia), periiodista y editora colombiana, y Tulio Hernández (Venezuela), sociólogo y columnista de El Nacional. Se realizó en Barranquilla, Colombia, el 13 y 14 de septiembre de 2019.

 

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