Migración y desarrollo sostenible: ¿cuál es su vínculo y cómo narrarlo?
17 de Noviembre de 2020

Migración y desarrollo sostenible: ¿cuál es su vínculo y cómo narrarlo?

La periodista María Teresa Ronderos compartió durante un taller, que impartió para 18 reporteros suramericanos, algunas lecciones para narrar de forma rigurosa y atractiva la relación entre estas dos temáticas.
Foto: OIM.
Ezequiel Fernández Bravo

“Tenemos un reto: lograr que nos lean las comunidades desinteresadas por las personas migrantes. Debemos llegar a los que los atacan para cambiar su visión del mundo. De otra forma estamos hablando entre convencidos”. Para la periodista María Teresa Ronderos, el mayor desafío a la hora de contar historias sobre movilidad humana es encontrar miradas y preguntas que generen interés en nuevas audiencias. 

Si en los últimos años la comunidad internacional impulsó acciones como el Pacto Mundial para la Migración Segura, Ordenada y Regular y la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible, igual de cierto es que las narrativas y políticas que ubican a los migrantes como amenaza ganaron terreno. Alrededor del mundo los gobiernos buscan chivos expiatorios, las políticas de control y seguridad se profundizan y las ciudadanías se perciben en peligro. Es frente a esas etiquetas del otro como sospechoso que debe ir el trabajo periodístico ético y responsable.

¿Por qué migran los que migran? ¿Cómo dar cuenta de las políticas que levantan las barreras a capitales pero cierran las fronteras a aquellos que buscan una vida mejor? ¿Qué violencias afrontan en su trayecto y en el lugar de destino? ¿Cómo construyen comunidades a través de los Estados? Algunas de estas preguntas ocuparon las primeras sesiones del taller virtual 'Cobertura de la migración y su vínculo con el desarrollo sostenible', organizado por la Fundación Gabo y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), y dirigido por María Teresa Ronderos, periodista colombiana y directora del Centro Latinoamericano de Investigación Periodística (CLIP).  

“Reproducimos esquemas sin darnos cuenta, debemos estar alertas para no usar palabras que propaguen el odio y la discriminación”, dice Ronderos. Acompañada en las primeras sesiones por los especialistas de la OIM Ezequiel Texidó y Roberto Cancel, compartió algunas lecciones para narrar de forma rigurosa y atractiva los vínculos entre migración y desarrollo sostenible.

Entender la historia de las migraciones

La migración es tan antigua como la humanidad: desde el primer homo sapiens hace unos 150.000 años estamos en constante movimiento. Al situarla en perspectiva nos damos cuenta de que algunos fenómenos presentados como novedosos no son tales. Y que otros que parecen no tener explicación se entienden en gran medida por razones históricas. Ronderos da un ejemplo claro: en treinta años la cantidad de migrantes en el mundo aumentó en 100 millones: en 1990 había 153 y hoy son 272 millones de personas las que viven fuera del país en el que nacieron. La cifra impacta, pero si lo ponemos en perspectiva vemos que en las últimas décadas el número de migrantes sobre el total de la población se mantiene más o menos constante: entre el 2,9% y el 3,5%.

A la vez, Ronderos explica que no alcanza con mostrar una foto de la migración, por ejemplo, lo que sucede en el cruce de una frontera. Debemos seguir las huellas de esas familias migrantes. Porque antes y después pasaron cosas igual de potentes y reveladoras. “Reconstruir detalles y seguir el hilo de esas vidas permite escapar de las narrativas victimizantes. Si queremos captar al público que no tiene interés en la migración, la única manera es usar recursos periodísticos que cautiven”, explica, y deja este trabajo como ejemplo.

Narrar las múltiples causas y efectos 

¿Cómo contribuyen los migrantes en sus países de origen y la sociedad de destino? ¿Por qué se van? ¿Qué profesiones u oficios practican? ¿Qué saberes comparten? ¿Qué redes construyen? ¿Cuáles son sus proyectos? ¿De qué están hechos sus futuros? La migración y el desarrollo pueden imbricarse positiva o negativamente, y los aportes que hacen se hallan a nivel social, económico o cultural. Poner la lupa en las múltiples causas de la migración, así como en sus impactos, enriquece el trabajo periodístico. Aunque detrás de los datos y las cifras no puede faltar lo indispensable: contar buenas historias. 

Ir más allá de las personas 

Las vidas de los migrantes están atravesadas por varias fuerzas. ¿Qué los expulsa del “aquí” y qué los atrae del “allá”? La globalización empuja hacia afuera: las asimetrías del comercio internacional arruinan países; las mafias transnacionales cooptan la política, invaden territorios e inician guerras; las empresas demandan mano de obra e imantan poblaciones. Y a la vez, las fuerzas de los Estados nación repelen: políticas de expulsión, criminalización y ciudadanías que se perciben amenazadas. En el medio de esa trama están los migrantes. Para ejemplificar, Ronderos señala a Estados Unidos como el país en donde más se ven más esas contradicciones: “es el que tiene más migrantes a pesar de su política restrictiva”. Y agrega: “Las narrativas suelen poner todo el peso en los individuos, y esto es un juego mucho más complejo que decisiones personales. Sobre todo cuando hay salidas masivas de los países”.

Aliarse con las estadísticas 

Las estadísticas no son números fríos o letra muerta de las burocracias migratorias. Sin contrastar la información o dimensionar tendencias y flujos es difícil que pongamos en perspectiva las historias que queremos contar, dice Ronderos. No sólo eso: si se los mira con detenimiento, esos documentos también pueden revelar enfoques y huecos para narrar. “En las estadísticas hay muchas preguntas para responder”, asegura. Parte del trabajo colaborativo  'Migrantes de otro mundo', del cual fue coordinadora y responsable, se apoyó en esta premisa.

Combatir la desinformación

Sabemos que el racismo es un concepto perimido a nivel científico. Pero todavía tiene gran eficacia social y por eso suele ser invocado por distintos grupos para justificar y profundizar desigualdades. Exponerlo y denunciarlo es parte de la tarea, así como desarmar los discursos de odio y xenófobos. 

“La desinformación provoca dos cosas: aumenta las culpas a los migrantes y vulnera a las personas amenazadas. Oculta las dinámicas globales que generan la expulsión de migrantes y sobredimensiona los miedos de las ciudadanías amenazadas”, dice Ronderos. Los discursos de odio y las fake news son moneda corriente y en épocas de crisis los migrantes se vuelven un blanco fácil. Contar historias novedosas y bien reporteadas puede ser una contribución para que sus derechos ocupen el centro de la agenda.

Sobre el taller

El taller virtual 'Cobertura de la migración y su vínculo con el desarrollo sostenible', a cargo de María Teresa Ronderos, se realizó del 11 al 20 de noviembre de 2020 y fue organizado por la Fundación Gabo y la Organización Internacional para las Migraciones (OIM). Participaron 18 periodistas de América Latina.

 

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