Nicolás Vallejo | Fundación Gabo

Nicolás Vallejo

A pesar del volumen elevado del sonido del vecino, que andaba tronando Olímpica con el Char gritando a toda máquina, el sol picante del mediodía palenquero había condenado al sueño largo a un perro color trocha, a un gato café con leche y a un cerdo negro en torno al botánico. Sentado ahí en su Rimax a la sombra de un árbol solitario, en medio de los animales y en aquella calle polvorienta frente a su ranchito rosa, lila y azul cielo, el viejo parecía justo como lo que era. Como un Doolitle del subdesarrollo. Como un Merlín del caribe colombiano.

Firmado por Musicología El Flecha, discotienda principal del movimiento enclavada en el popular mercado de Bazurto, uno de los lanzamientos más recordados de El Sabor fue uno del Grupo Kuwait, al mando de los cantantes Melchor y Braudilio. Lanzado en 1996, el disco trae un tema icónico llamado “Los Power Rangers”. Atendiendo a las formas del género naciente, este cuenta con una precaria producción que a nivel rítmico comienza a sugerir ese dembow caribeño característico, presente en ese entonces en la plena panameña y el dancehall jamaiquino, con golpes percutivos del pianito SK-5. Líricamente y, como es ley, bien desafinado, su autor Braudilio aborda un tema cotidiano para darle un twist humorístico, en este caso, la historia de los famosos superhéroes, “porque era lo que en ese momento estaba pegao’”. El resultado: la interpretación barriobajera de una fantasía televisiva, toda una tradición en la champeta de primera generación que también le cantó a Los X Men, a Los Caballeros del Zodiaco, a Sailor Moon y hasta a Las Tortugas Ninja, provocando en la verbena un baile infantil y juguetón.

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