Caso de Rawvana demuestra la necesidad de un periodismo de salud que audite a los influenciadores

Caso de Rawvana demuestra la necesidad de un periodismo de salud que audite a los influenciadores

Yovana Mendoza defendía la dieta vegana en su canal de YouTube con 2 millones de suscriptores. Pero tuvo que admitir que su forma de alimentación no era del todo saludable.

Fotografía: @rawvana en Instagram.

Ya hemos advertido en este blog sobre el cuidado que se debe tener cuando son celebridades quienes ofrecen consejos médicos, como es el caso de la actriz Gwyneth Paltrow y su sitio web Goop.

Ahora, un caso mucho más cercano a la realidad latinoamericana vuelve a demostrar la necesidad de un periodismo de salud que se tome el trabajo de verificar las recomendaciones de vida saludable que celebridades e influenciadores ofrecen en redes sociales.

Se trata de la historia de Yovana Mendoza, una influenciadora mejor conocida como Rwvana, que contaba hasta hace poco con más de 2 millones de suscriptores en su canal de YouTube, en el cual promovía “una alimentación basada en plantas que te va a conectar con la Tierra”.

Sin embargo, el meteórico ascenso de Yovana como youtuber se vio bruscamente truncado cuando su amiga Paula Galindo, otra influenciadora conocida en el mundo de las redes sociales como PauTips, publicó un video durante el almuerzo que compartían durante su viaje a la paradisíaca isla de Bali.

En el breve video, que Galindo luego borró y volvió a publicar editado, es posible ver cómo ambas saludan a la cámara, pero Mendoza trata de ocultar el plato que está comiendo, el cual evidentemente contenía pescado.

Lo sucedido contradice lo predicado por Rawvana desde 2013, cuando según ella empezó a llevar una estricta dieta no solamente vegana, sino crudovegana, donde cualquier tipo de proteína animal estaba excluida, además de evitar hervir o asar los alimentos. Lo que ella no le había dicho a sus fans era que esta forma de alimentación la había llevado a padecer distintos problemas de salud desde hace tres años, incluyendo desequilibrios hormonales y bajos niveles de hierro en su cuerpo.

De acuerdo a lo que explicó en un extenso video de media hora de duración, sus doctores le diagnosticaron bajo crecimiento bacteriano intestinal (SIBO, por sus siglas en inglés). Esto la obligó a incorporar huevo y pescado a su dieta habitual, cosa que ella no había anunciado a sus seguidores porque había sucedido según ella hacía apenas un mes.

De inmediato, los seguidores de ambas influenciadoras en redes sociales reaccionaron con ira al conocer la verdadera historia de Mendoza, a pesar de la defensa que Galindo hizo de ella. “Falsa vegana” es el calificativo más benévolo que aparece en los comentarios en los más recientes videos de su canal de YouTube, el cual perdió 40.000 suscriptores en una semana.

Los profesionales de la salud también emitieron su opinión sobre lo sucedido, como lo hizo la nutrióloga Giovana Marín en declaraciones a AJ+ Español, quien aseguró que "la forma en que ella (Mendoza) se dio cuenta de que su dieta no estaba funcionando lamentablemente no fue la mejor, porque estaba dañando su salud”.

El caso de Rawvana no solamente evidencia que no todas las dietas son para todas las personas, y que es necesario acudir a profesionales de la salud para encontrar un plan de alimentación apropiado para nuestro cuerpo. Pero esta triste historia también puede servirnos como un llamado de atención para que los periodistas que cubrimos la fuente de salud realicemos una labor de auditoría a la información imprecisa que circula en internet, antes de que termine lesionando a millones de personas.

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